Promotores muestran un alto interés por construir en Vigo

Aseguran que el nuevo PGOM aprobado en 2025 abre la posibilidad de adquirir más suelo y levantar nuevas edificaciones con más facilidad que en otras ciudades más rentables

Momento de la ponencia ayer en el Marco del experto en marketing inmobiliario, Juanba Ramos
Momento de la ponencia ayer en el Marco del experto en marketing inmobiliario, Juanba Ramos | Vicente Alonso

Vigo podría vivir una transformación inmobiliaria en los próximos años. Así lo apuntan los promotores, que ven con un “alto interés” la posibilidad de levantar nuevas edificaciones y proyectos en la ciudad. Ayer se celebró en el Marco el encuentro Metrocuadrado Real Estate Summit, que realizó su tercera edición y congregó a profesionales del sector en varias de sus vertientes, para debatir de nuevas promociones, posibilidades del mercado, nuevos modelos habitacionales y perspectivas de inversión a corto-medio plazo. En ella, los promotores señalaron la potencialidad de Vigo en la construcción de obra nueva, con un camino despejado gracias a la aprobación del Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) en agosto del año pasado. Eso permite contar con un suelo que, en otras ciudades como Madrid o Barcelona, escasea. “Se van a poner en marcha un montón de viviendas y satisfacer la demanda que existe en una ciudad de 293.000 habitantes y con una renta media que ha subido más de un 15% en los últimos años”, apuntó Manuel Ruiz, director de promociones y desarrollo de negocio de Nozar.

La promotora, con varios proyectos en Vigo, A Coruña y Madrid, señaló la ciudad como un mercado importante a cinco años vista, con una “expansión importante” tras muchos años donde la nueva actividad inmobiliaria estuvo prácticamente paralizada muchos años por un plan urbano obsoleto: “Estimamos que se va a construir mucho en Vigo. Hacía buena falta”.

La seguridad marca la decisión de invertir o no en la ciudad elegida. En ese caso, según apuntó Adolfo Blázquez, director de negocio del IE Alumni Real State Club y reconocido director inmobiliario, el contar con suelo es fundamental, algo que sucede en Vigo, pero se necesita un desarrollo urbanístico con sentido. Algo que en los momentos más duros de la crisis no se ejecutó correctamente. “Se tiene mucho miedo por motivos políticos, pero hay que producir suelo para hacer vivienda en aquellas zonas que hace falta”, señaló. Y por consenso, Vigo es una de esas zonas.

La construcción debe dejar de centralizar sus esfuerzos en Madrid y mirar más hacia otros territorios con cierta oportunidad de mercado. Según Borja Ortega (Diaphanum Real Estate) en la grabación del podcast Zenova durante el evento, señaló el paso del Camino de Santiago por Vigo como ideal para construir inmuebles y destinarlos al alquiler ‘peregrino’, generando así un valor añadido a una forma de turismo que mueve ya 100.000 visitantes anuales.

“Desde la guerra de Ucrania, los materiales están disparados”

Los promotores inmobiliarios como Manuel Ruiz, de Nozar, han encontrado en los conflictos bélicos mundiales una piedra en su labor. Algo que ya lleva varios años afectando, desde que estalló la guerra de Ucrania, y que eleva el coste del producto final. “Estamos sufriendo mucho un aumento de los costes de construcción desde hace varios años. Empezamos con Ucrania, con falta de hierro y mano de obra. Los materiales se encarecieron mucho”, señaló. Cuando parecía que el conflicto se apaciguaba, otro golpe para los promotores: la guerra de Irán.

Las guerras son uno de los puntos críticos, pero no el único. Según Ruiz, sufren una alta presión financiera, con un coste en impuesto que “supera el 30% del precio de una vivienda”, lo que repercute directamente en el precio final. “Todas esas tasas enormes hacen que la vivienda tenga el precio tan alto que vemos en la actualidad. Los promotores no tenemos unos márgenes de beneficio enormes, pese a lo que se pueda pensar. No ganamos mucho dinero”, apuntó. No obstante, lo más duro para Ruiz fue con la crisis del ladrillo de 2008, donde tuvieron que diversificar y colaborar con inversores privados para continuar en el mercado inmobiliario, rechazando ofertas de fondos de inversión: “Fue un tema de confianza. Tiramos hacia adelante y ahora superamos las 800 viviendas entregadas este año”.

La solución de la vivienda pasa por “esfuerzos políticos”

La solución al mercado inmobiliario y el acceso a la vivienda fue uno de los temas a tratar en las diferentes ponencias realizadas por la mañana. Con sus matices, prácticamente todos los ponentes compartieron que la solución pasa por plantear voluntad política y facilitar la creación de obra nueva en las diferentes ciudades que posibilidades de construcción. “La consecución de suelo en España es compleja. Tiene que haber una revolución en la comercialización de la vivienda”, apuntó Laura Díaz, consultora de Colliers International. Para ello se debe, según Álvaro Bruzón (Wet Oak Partners), clarificar un “futuro regulatorio incierto” derivado de unos nuevos decretos de vivienda que “no han sido explicados con claridad”.

Durante la grabación del podcast Zenova, Borja Ortega apuntó que la clase política debería hacer esfuerzos en entender el mercado inmobiliario, algo que de momento no han hecho. “No puede ser que tengamos unos tiempos tan elevados. Se necesitan facilidades”, señaló. Indicó que la legislación “tiene que adecuarse al modelo vigente” y no al revés, con un excesivo castigo para promotores que son alabados fuera de las fronteras españolas y no son reconocidos en su país. “Hace falta dinamización en el sector y pensar en el medio y largo plazo”, dijo.

Una de las ponencias más llamativas analizó el marketing inmobiliario desde sus inicios. A cargo de Miguel Ángel Jiménez y Juanba Ramos, de Persuadis, repasaron toda la evolución para incitar a la venta, desde los anuncios en el periódico hasta el uso de la inteligencia artificial en internet. “Se trata de generar confianza y ahora es mucho más fácil que antes. Antaño, se mataban moscas a cañonazos con mil anuncios y ahora se tiene un diseño adaptado al cliente”, señaló Ramos, que recordó que la compra es “80% emocional y 20% racional”.

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