Dos profesores de la UVigo contra la nueva dirección del CGAC

Alberto Ruiz de Samaniego y Susana Cendán hicieron público que concurrieron al proceso elección de la nueva dirección del CGAC y consideran que no fue acertado el nombramiento de Eva López Tarrío

La designación de la viguesa López Tarrio fue defendida por Alfonso Rueda.
La designación de la viguesa López Tarrio fue defendida por Alfonso Rueda. | Atlántico

La polémica generada por los cambios en la elección de la nueva dirección del Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC) y la designación para el puesto de Eva López Tarrío, lejos de atenuarse, ha sumado en las últimas horas nuevas voces, las de dos de los ocho candidatos que compartieron con Tarrío el proceso y que criticó lo que consideran una decisión “arbitraria” de la Xunta, poniendo sobre la mesa sus currículos.

Se trata de Alberto Ruiz de Samaniego, comisario en la Bienal de Venecia, exdirector de la Fundación Luis Seoane y profesor de la Universidade de Vigo; y de Susana Cendán, docente de Bellas Artes de la universidad viguesa, que hicieron público que ellos mismos concurrieron al proceso y subrayando que consideran que la decisión no fue la acertada. Tal y como recoge Ruiz de Samaniego en sus redes sociales, hace unos días participaba de manera anónima en las protestas contra el nombramiento de la nueva direción del CGAC, expresando su “indignación y rechazo” ante una decisión que resultaba “totalmente desacertada en el mejor de los casos”.

“A partir de ese momento, he esperado una reacción por parte de la Consellería de Cultura, en aras de rectificar una decisión arbitraria y que concitó la indignación de todo el sector”, recoge Alberto Ruíz, que afea que esto "no solo o se ha producido", si no que, “en sucesivas declaraciones, los dirigentes políticos reiteraron su apoyo a la nueva dirección, llegando a manifestar que era, con diferencia, la mejor de las candidaturas posibles”. Frente a ello, y aunque no desea “personalizar” este conflicto, Ruiz de Samaniego, garantizó “con toda rotundidad” que entre las candidaturas presentadas “había perfiles con una trayectoria profesional, académica e internacional de mayor solidez y reconocimiento” que la de López Tarrío. Para demostrarlo, al igual que Susana Cendán, hizo público que él mismo fue uno de los candidatos a la dirección del CGAC, poniendo sobre la mesa su currículo. Fue comisario del Pabellón Español de la 52ª edición de la Bienal de Arte de Venecia, director de la Fundación Luis Seoane entre los años 2008 y 2011 y profesor titular de Estética y Teoría de las Artes na Universidade de Vigo, además de tener a sus espaldas un extenso número de publicaciones y muestras como comisario.

En todo caso, Ruíz de Samaniego no quiere que se pierda “el foco del problema real, que no es otro que la independencia institucional del CGAC, la autoridad cultural de su dirección y la necesidad de que el centro no quede reducido a una decisión administrativa o política más”. “El problema no es la condición administrativa de nadie, sino el grado de capacidad de gestión artística, autonomía, criterio y reconocimiento que exige una institución como el CGAC. Esa es, a mi juicio, la clave del malestar generalizado: no solo quién ha sido nombrado, sino qué tipo de autoridad cultural se premia o se evita”. recoge.

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