La primera biografía de Irene Ceballos despeja mitos de la historia local
Cultura
Beatriz Liz de Cea publicará en 2025 sus investigaciones que adelantó en el ciclo de charlas sobre el museo de Castrelos
“¿Qué sabemos de Irene Ceballos? Fue la mujer de Policarpo Sanz y le dio nombre al primer instituto de secundaria en Vigo. Pero, ¿quién era?”. Así comenzó su intervención la historiadora Beatriz Liz de Cea en el Centro de Documentación y Recursos Feminista con la charla que cerraba el ciclo “O pazo museo Quiñones de León en feminino”. Ceballos propició que se materializase el legado de su marido y el suyo propio, conformando gran parte de los fondos de Castrelos.
En 2015, Liz de Cea tuvo un primer contacto con el personaje, investigando la colección de artes decorativas de Quiñones: "Localicé información referida a ella que me llamó la atención, pero no fue hasta 2021 en que leí en un medio digital unas declaraciones que la calificaban sin ninguna base de ‘cazafortunas, cubana blanca y ambiciosa’, ‘amante del arte que se aprovechó de su matrimonio para hacer su colección’. Ese fue el detonante, no se pueden permitir estas afirmaciones sin fuentes”.
Sobrevivió 46 años a su marido, nacido en Marín, criado en Vigo, emigrante en América y gran benefactor de la ciudad. Ella. Yrene Ceballos (con Y y sin ‘de’ antes del apellido) nació en La Habana, pero al año se trasladó con su familia a Nueva York. Su padre, Juan Manuel Ceballos, fue el primer español que fundó una banca en esa ciudad y era co-propietario una de las líneas marítimas más importantes del momento. “En diez años pasaron de vivir en un edificio de Manhattan a una casa unifamiliar en el condado de Kings, en una colonia angloholandesa y con sirvientes irlandeses e ingleses”. A biógrafo insiste en su papel en la sociedad de Nueva York, “cuando viajan allí el duque de Alba o la infanta Eulalia son su familia quien los recibe”.
Era una mujer culta, de clase privilegiada, pero también humilde, en opinión de Liz de Cea. “Cuando falleció su marido se instaló en Madrid, vivía entre la capital española, Nueva York y San Sebastián, pero estaba muy pendiente de lo que pasaba en Vigo”. La dotación anómima de material al Hospital Municipal; el mecenazgo a Norita Pereira, una pianista prodigio que debutó en el Tamberlick y que acabó siendo becada por la reina María Cristina o el reparto de 5.000 pesetas entre los pobres el día de su entierro son ejemplos documentados que presenta la historiadora como prueba de este carácter. El origen de la familia Ceballos está en Santander, a donde viajaba con regularidad. En Vigo estuvo en varias ocasiones, una de ellas con Policarpo y mantenía el contacto con amigos y su apoderado Valeriano Velasco. Sin embargo, sus restos descansan en Pereiró, junto a los de su marido. “Es un mausoleo sencillo, en la entrada del cementerio, con el nombre ‘Familia Sanz’, luce dos vidrieras, una de Zaragoza y otra, de Mateos, un maestro muy conocido en París”.
La construcción del instituto Santa Irene fue posterior a su muerte. Policarpo Sanz dejó reservado un dinero para este proyecto y dejó estipulado que debía llamarse como su esposa.
Por otra parte, la investigadora también hace referencia al legado artístico que custodió hasta su muerte, en que se entregó a la ciudad. “El testamento de su marido le asignó la colección a su mujer y si a su muerte la mantenía, pasaría a Vigo; no solo la conservó, sino que la aumentó, porque hay obras posteriores al fallecimiento del benefector”. Como anécdota señala que los retratos del matrimonio no formaban parte de este legado, “fueron donados con por una sobrina, probablemente Antoinette, en memoria de Irene”.
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