Vigueses distinguidos 2026
El IES Alexandre Boveda y el IES Álvaro Cunqueiro, Vigueses Distinguidos
La retinopatía de la prematuridad es la principal causa de ceguera en la población infantil, y es una enfermedad exclusiva de los niños que nacieron de forma prematura. Se diagnostica, se hace el seguimiento y recibe tratamiento (en los casos en los que sea necesario) durante el período neonatal. Generalmente se presenta en grandes prematuros, bebés de menos de 1.500 gramos o de menos de 32 semanas de gestación.
Sin embargo, la oftalmóloga Ana Campo concluyó en una investigación realizada para su tesis que “con independencia de la mencionada retinopatía, los niños y niñas con antecedentes de prematuridad, no necesariamente grandes prematuros, pueden presentar otras alteraciones en la microestructura de la mácula y que son atribuibles a la inmadurez. Por lo tanto, dado que la retina no culmina su desarrollo hasta los primeros años de vida extrauterina del niño, estas alteraciones se revelarían en una edad más tardía, como la edad escolar“.
Así, mientras la retinopatía de la prematuridad puede diagnosticarse en los neonatos con un examen del fondo del ojo, el resto de alteraciones de la mácula solo pueden diagnosticarse en niños algo mayores, ya que hay que someterlos a unas pruebas de imagen realizadas con un equipamiento técnico concreto, cuya realización es inviable en los recién nacidos porque los dispositivos disponibles para el estudio de esas alteraciones en la práctica clínica no son adecuados para los neonatos.
La especialista en Oftalmología del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo, Ana Campo, acaba de doctorarse con sobresaliente cum laude por la Universidad de Santiago, con una tesis titulada “Alteraciones de la microestructura vascular foveal por angiotomografía de coherencia óptica en pacientes pediátricos con antecedentes de prematuridad”.
Esta tesis fue dirigida por los especialistas en pediatría, José Ramón Fernández Lorenzo y Ana Concheiro.
En este estudio se incluyeron 71 niños y niñas con edades comprendidas entre los 4 y los 12 años. La mitad de estos niños tenían antecedentes de nacimiento prematuro y el resto eran niños sanos que habían nacido a término.
De los prematuros cribados, 18 padecieron retinopatía y 10 presentaron una patología grave que precisó tratamiento y seguimiento oftalmológico continuado. Solo el 33% de los niños explorados quedaron libres por completo de la enfermedad (sin secuelas).
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