Los pregones de la Reconquista y las Medallas de Vigo
Episodios vigueses
Todos los años, por estas fechas conmemorativas sobre la llamada “Reconquista de Vigo” suelo fijarme en dos aspectos: el contenido del pregón o bando de la fiesta y si alguna vez se recupera, en la conmemoración popular en el teatro de la que fuera Caja de Ahorros Municipal la colocación en lugar solemne a las instituciones que poseen la Medalla de Oro de la ciudad, como en tiempos lejanos. Dictar el bando del Día de la Reconquista es un honor apreciable para quien ejerce esa función. Es de destacar que el pregonero de este año, Oscar Vladimir Vallejo Torres, fiscal-jefe del área de Vigo, aparte de repetir la historia oficial, ha introducido un párrafo que sitúa el asunto en su contexto histórico, la subrayar que el retorno de Fernando VII acabó suponiendo la abrogación de las libertades conquistadas y la Constitución de 1812. En ese sentido, el fiscal ha estado bien, pues no en vano, el tal Fernando VII, un año después del episodio de Vigo felicitaba a Napoleón por sus victorias sobre los que morían por restaurarlo en el trono.
El acto del reconocimiento de los vigueses distinguidos y la entrega de las medallas de oro de la ciudad siempre resulta interesante no sólo porque reúne a todo Vigo, sino por las personas e instituciones honradas, sino también por sus manifestaciones y discursos, en no pocas ocasiones emocionantes. Pese a que el actual equipo de protocolo del Ayuntamiento está formado por personas muy competentes y que el acto en su conjunto resulta perfecto, yo sigo echando en falta, como en el lejano pasado, que se convoque y coloque en lugar destacado, como correspondería, a las personas e instituciones que ostentan la Medalla de Oro de la Ciudad. Y no es decisión del alcalde y dejó de practicarse desde tiempos de Manolo Soto.
Como yo presidía entre 1992 y 2010 una institución que es Medalla de Oro de Vigo, La Asociación de la Prensa, tuve ocasión de recordarle al actual alcalde esa perdida tradición, no por vanidad personal, sino por respeto a quienes me precedieron. En un acto donde se va a entregar esa misma distinción a otras personas e instituciones, como ocurre en otros lugares, lo lógico es que estén presentes las otras corporaciones y entidades precedentes a las que se suma un nuevo miembro. Y no digo yo que se instalen en el escenario, pero sí en la primera fila del patio de butacas o incluso en un palco. Además, tampoco son tantas, sobre todo en cuanto a las personales, por los propios efectos del paso del tiempo. Pero otras entidades, como El Mercantil, Radio Vigo o la Asociación de la Prensa y otros, siguen presentes y podían ser representadas perfectamente.
Sobre este asunto de la Reconquista, Vigo tiene una deuda histórica con un solvente investigador que es, sin duda, la persona que con más rigor ha estudiado este episodio sus personajes y sus consecuencias. Me refiero a Ricardo Troncoso, quien nos ha ilustrado sobre aspectos esenciales de esta parte de la historia, entre ellos, siguió la pista del coronel Chalot, de quien dice que era un soldado valeroso, quien tras seguir a Napoleón acabó fiel a Luis XVIII. Este militar estuvo presente en todas las campañas del gran corso. En Vigo estuvo apenas 20 días y su principal problema era alimentar a su tropa. Realmente, los franceses dejaron pocas cosas aquí, ya que se fueron embarcados en dos fragatas inglesas con gran parte de su impedimenta. Los ingleses lo mantuvieron preso cinco y retornó a su patria en 1814.
Convendría que los vecinos de Vigo supieran que los abades de Couto y Valladares que llamaron a las armas a sus tatarabuelos eran dos reaccionarios de caverna, cuyo objetivo era defender al rey absoluto y sus privilegios, y evitar que de los morrales napoleónicos se desprendiera una sola idea revolucionaria. Cuando los gabachos volvieron en 1823 aquí no se movió ni Cristo, salvo los liberales. Entre José Bonaparte y Fernando VII, no hay duda. Incluso el primero hizo a Vigo capital de provincia. Y cuando Napoleón invadió España dijo: "Vamos a modernizar el país de la Inquisición". Además, militarmente, la Reconquista de Vigo es irrelevante. La batalla decisiva fue la de Pontesampaio, donde se batió al ejército de maniobra. Los soldados de Chalot se fueron de Vigo tan tranquilos, embarcados en dos fragatas inglesas. Si el movimiento vecinal quiere conmemorar a sus antepasados gloriosos que recuerde a los liberales que defendieron la Constitución y la modernidad contra el Estado medieval, que honren a los milicianos que gritaban “Viva La Constitución” frente a los que blandían “Viva el Rey”; a la honrada gente de la Milicia Nacional. Fecha a recordar es 4 de agosto de 1823. Ese día dejamos de ser la capital de provincia y Vigo perdió sus libertades.
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