Pop nostálgico e intimista para un nuevo Alex Cassen

El artista vigués saca a la venta su primer LP, “El niño que solo quería ser amado” con guiños a su ciudad natal

Alex Cassen, en la imagen de su nuevo trabajo discográfico.
Alex Cassen, en la imagen de su nuevo trabajo discográfico. | Mamen Villar- Lagarto Negro

“Nunca tuve un arraigo especial a un territorio, pero con el paso del tiempo me siento más vigués, si tuviese que elegir una patria sería Vigo. Estoy orgulloso de mi origen”. Alex Cassen (Vigo, 1998) explica así la presencia de la ciudad en canciones como “La Galia y el Galerna”. Mañana su nuevo disco, un primer LP bajo el título “El niño que solo quería ser amado”, estará disponible en las principales plataformas digitales. Se espera que la edición física salga en unos meses.

“Empecé con la música electrónica y me dejé llevar hasta fórmulas más comerciales. En este disco me atrevo con una puesta más orgánica, donde puedo lucir más la voz”, apunta Cassen, quien apunta este viraje musical hacia el pop. “Me gusta porque es un género que engloba de todo, desde a Taylor Swift a Melendi”.

El artista, que comenzó como poeta con “Golondrinos”, cambió la literatura por la música como vía de expresión, en la cual afirma sentirse menos amenazado por la IA. Con todo, su escrita se reconoce en las letras de sus canciones. “Si las tuviera que definir con una palabra sería nostalgia. Hay temas que hablan de la actualidad como ‘Las Arras’ o ‘Ángel’, pero también hay otros que son un recuerdo de mi vida hace diez años. En 2016 buscaba amor y afecto sin quererme a mí mismo. Abordo una década de experiencias que a partir de aquí ya no me pertenecen solo a mí, también son de quien las escucha”.

El nuevo sonido de Alex Cassen no se presenta como el definitivo, asegura que seguirá experimentando. “No me gusta poderle puertas al campo, prefiero limitarme. El pop siempre ha estado en mis trabajos, también en la etapa más electrónica de mi EP publicado el año pasado, ‘Las cartas sobre la mesa’. Es cierto que me siento cómodo en este registro, pero no descarto nada”. Así, inicia una nueva etapa rehusando las etiquetas.

Son diez canciones que, según el autor, plasman las consecuencias de buscar amor en los demás antes de aprender a quererse a uno mismo, y el viaje de vuelta que comienza después: asimilar lo vivido, mirarse de frente y empezar a sanar. “Es un disco lleno de nostalgia, pero también de emoción”

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