‘Polo’ regresa al Santa Irene, donde todo comenzó

El departamento de Educación Física homenajeó al divulgador del baile y música tradicional con un Día da Muiñeira

'Polo', cuarto por la derecha, con Hipólito (hijo), Irea, Álvaro, Suso y Mateo (nietos) y dos profesoras del departamento de Educación Física del IES Santa Irene.
'Polo', cuarto por la derecha, con Hipólito (hijo), Irea, Álvaro, Suso y Mateo (nietos) y dos profesoras del departamento de Educación Física del IES Santa Irene. | Nikolás Bernabeu

“Entré por primera vez en el Santa Irene con diez años, el curso comenzaba el día de mi cumpleaños, el 7 de octubre. Me inscribí en Preparatorio con Manuel Copena Araujo, ‘Nolete’, que fue jugador del Celta y luego alcalde de Baiona. Es una satisfacción para mí volver otra vez al paraninfo, lo recuerdo igual que en mi época”. Wenceslao Cabezas, ‘Polo’ (Vigo, 1943), se dirigió en esta ocasión a un aforo de estudiantes para compartir su paso por el instituto, donde tuvo el primer contacto con el baile y sus inicios como profesor. Lo hizo de la mano del departamento de Educación Física, a iniciativa de Esther González. En el IES cursan estudios sus nietos menores, Irea y Mateo, hijos de Hipólito. “Es un orgullo ver al abuelo en el instituto, todo el mundo lo conoce”, apunta su nieta, que como toda la familia también fue a clases de baile y de música.

Con una proyección de fotografías, incluida una de niño en la desaparecida playa de San Sebastián, ‘Polo’ explicó cómo llegó a convertirse en un referente en la recuperación de las danzas tradicionales gallega. “La primera vez que bailé tenía 12 años; una profesora, Fani Novoa, vino por las clases buscando voluntarios para montar un baile cortesano del siglo XV, un Minué; fue mi primer contacto con este mundo”. Recuerda que se apuntaron cinco chicos y cinco chicas. “Llevábamos peluca, zapatos negros con hebilla y traje de época, el mío era azul”.

Con 14 descubrió la muiñeira, cuando la misma profesora montó una regueifa. “Era el curso de 1957-1958, fue ahí la primera vez que me vestí con el traje de gallego, tengo una fotografía en la puerta del instituto de ese día”.

Finalizó el año con cinco suspensos y como castigo, su padre lo puso a trabajar. “El 4 de agosto de 1958 empecé en los astilleros Santo Domingo y a partir de ahí empezó todo”. Poco a poco fue entrando en contacto con los grupos de baile. Además de ser el promotor de la Escola Municipal de Danza Tradicional de Vigo, impartió clases en colegios y concellos de todo el área, incluido Baiona, donde se reencontró con su antiguo profesor, ‘Nolete’, convertido en regidor. “Desde 1968 estuvo 19 años dando clases sin cobrar nada”, recuerda.

Hoy, el homenaje continuará con un ágape en los jardines del centro, a las 12 horas, y una clase práctica, impartida por ‘Polo’ en la pista roja del pabellón. “Creo que es muy importante recuperar la docencia del baile gallego, se está perdiendo como materia extraescolar en las escuelas”, afirma la promotora del evento, Esther González, que como titular de Educación Física tuvo que montar una coreografía de danzas tradicionales y descubrió que ninguna alumna sabía la muiñeira. “Está ocurriendo al revés que en otras autonomías donde valoran su patrimonio y lo difunden entre las nuevas generaciones para asegurar su futuro”, afirma.

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