‘Caso Déborah’: un coche que olía mal y no se inspeccionó
La familia difunde la declaración del policía que revisó el vehículo del sospechoso y que no se examinó hasta 6 años después
La falta de confianza en la investigación policial de la familia de la joven de Alcabre hallada muerta en una cuneta en 2002 no es una rabieta o un capricho. Dispuesta a demostrar que en 24 años se cometieron múltiples negligencias, este miércoles la familia difundió otra parte de la declaración de uno de los policías responsables de la investigación. Él fue quien junto con otro compañero se encargó de inspeccionar el vehículo del exnovio, el que fuera principal sospechoso. Según explicaba, no recordaba si ya había aparecido el cadáver de Déborah o habían pasado muchos días, pero sí que percibió “un olor desagradable” que no supo especificar. Describió la inspección del coche como “una ojeada” y relató que el exnovio les dijo que dicho olor procedía de una caja de langostinos que se había dejado olvidada en el maletero y se había podrido.
A la pregunta de si el olor podía corresponder con el de langostinos podridos, primero contestó un “diría que sí” para añadir “no soy experto en olores”. Admitió además que no verificó si lo que le habían dicho era cierto sino que se limitó a ponerlo en conocimiento de sus superiores y que tampoco tenía constancia de si se pidió a la Policía Científica que acudieran a recoger algún tipo de vestigio. Tal y como recuerda la familia, “según consta en el sumario, percibieron un fuerte olor a podrido y no se hizo nada. Nadie ordenó una inspección exhaustiva. Nadie inmovilizó el vehículo. Nadie investigó más”. El coche en cuestión no sería analizado en profundidad hasta seis años después, “para entonces ya no quedaba nada, ni un solo resto biológico. El coche estaba absolutamente limpio, tanto que ni siquiera aparecieron restos del propio conductor habitual. Y después nos preguntan por qué desconfiamos”.
Este último testimonio difundido se suma, entre otros datos aportados, al extracto del listado de llamadas entrantes del teléfono de Déborah donde faltan 28 números desde los que se hicieron llamadas y que aparecen en blanco. La lucha de la familia para que la UCO de la Guardia Civil investigue la causa continúa.
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