Play-Doc proyectará la obra del armenio Artavazd Pelechian
El festival cinematográfico tudense, del 21 al 25 de marzo, dedicará una retrospectiva completa a toda una leyenda del cine soviético experimental
Play-Doc Festival Internacional de Documentais de Tui, que tendrá lugar del 21 al 25 de marzo, le dedica una retrospectiva completa al armenio Artavazd Pelechian. Esta leyenda viva del cine soviético experimental comenzó a ser popular en la Europa occidental gracias, entre otros, a los elogios del director francés Jean-Luc Godard, que se quedo maravillado con sus películas al descubrirlas en 1989 en el festival de Nyon. En cuestión de meses, Pelechian ya estaba incluido en el panteón de cineastas rusos ilustres de la prestigiosa e influyente revista 'Cahiers du Cinéma'.
Realizados a modo de poema visual, sus ocho filmes de no-ficción combinan habitualmente metraje propio y de archivo y destacan por su uso de la música clásica para arrancar emociones al espectador en combinación precisa con las imágenes. Éstas mantienen un diálogo constante entre el dolor y el éxtasis y están impregnadas de la desconfianza de su director hacia el ser humano.
Característica común de todas sus piezas es el uso innovador del 'Montaje Distancia', técnica que consiste en la construcción de la película a partir de un tema principal con diversas variaciones, pudiendo usarse la repetición o contrapuntos conceptuales. Al no buscar la continuidad entre planos, podría decirse que este lenguaje se acerca más a la música que al cine.
Pero Pelechian es, ante todo, un armenio. 'Nosotros' (1969) y 'Las estaciones' (1975) son una oda a su pueblo, pero también una excusa para hablar de la esencia del ser humano. La segunda trata además el poder incontrolable de la naturaleza, tema que se repite en uno de sus filmes más plásticos, 'Los habitantes' (1970).
¿Son la carrera espacial a la que dedica 'Nuestro siglo' (1983) o la revolución comunista de 'El principio' (1967) luchas más civilizadas? Ya desde los inicios de su carrera con 'Tierra de hombres' (1966), Pelechian fue muy consciente y crítico con la capacidad del hombre para auto-anularse, esta vez, en una opresiva gran urbe. Su profundo humanismo parece ganar la batalla a la desesperación en su madurez, cuando firma las bellas 'Vida' (1993) -su única película en color- y 'El final' (1994).
La retrospectiva completa que le dedica Play-Doc cuenta además con el filme de Pietro Marcello El silencio de Pelechian, documental reciente que repasa la trayectoria vital y artística del realizador armenio. Artavazd Pelechian visitará Tui para compartir su obra con el público.
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