El pintor que comió en la misma mesa que Dalí

Diego de Giráldez repasó ayer en la Casa da Cultura su trayectoria, desde sus primeros pasos en la pintura hasta el realismo Nas

El pintor Diego de Giráldez, ayer en la charla en la Casa Galega da Cultura.
El pintor Diego de Giráldez, ayer en la charla en la Casa Galega da Cultura. | J.V. Landín

Un pintor vigués que vio de frente a Salvador Dalí y que se empapó de su sabiduría. El artista de Caniza pero afincado en Vigo Diego de Giráldez repasó ayer en la Casa Galega da Cultura su extensa trayectoria en la pintura, con diversos estilos que fueron variando según su etapa vital. A los 8 años ya dibujaba y, a los 13, realizaba retratos. Eso llamó la atención de galerías viguesas en pleno centro como la galería Van Gogh, ubicada en lo que es ahora la calle Urzaiz. “Exponía una pintura franciscanista muy simple y seguía estudiando”, señaló. Tiempo después pasó por Madrid y Cataluña. En concreto, Figueres. “Dos galerías de allí se habían interesado y me fui allí. Fue un golpe de suerte con 19 años”, apuntó Giráldez.

Un día, un hombre se acercó a él en el museo de Figueres. “Tiene usted acento del País Vasco o de Galicia”, le dijo. Esa persona le presentó a Salvador Dalí, uno de los pintores más reconocidos de España. “Él (por Dalí) estaba muy interesado en conocer personalmente a aquellos artistas que estaban dando que hablar en Cataluña”, señaló Giráldez. Esa amistad duró doce años, desde 1977 hasta el fallecimiento del pintor de Figueres en 1989. “Me motivó para cambiar. Yo no pensaba como él, que todo estuviera deformado. Pero esa fue mi etapa de más madurez”, indicó.

Cataluña marcó su carrera artística. Desarrolló el realismo Nas, introduciendo objetos en un escenario abstracto y de ambiente subrealista: “Siempre quise cambiar el subrealismo de Dalí por algo más naturista y realista. De ahí salió el realismo Nas, que tuvo mucho éxito”. Atenas, Belgrado, Bruselas… multitud de museos se interesaron por su obra y fue un destacado protagonista en la Expo de 1998 celebrada en Lisboa, donde estuvo presente en el stand de España y de Portugal. Su trabajo lo llevó a estar dentro de los mejores artistas del realismo español. “Estar en la Expo de Lisboa fue muy importante, pero lo que me hace más feliz es el interés de los museos. Ya son 87 en España y 39 en Portugal donde he estado expuesto. Y también en Europa y América”, indicó. Alguna vez, cuando viaja y encuentra en un museo una obra suya, se queda mirando a los observadores. “Obviamente, no les digo que soy yo quien lo creó”, sonríe.

Giráldez pasó por varias etapas. La franciscanista cuando era menor de edad. La más realista, con el realismo NAS. Una tercera etapa de “luz y volumen”, donde jugó más con las sombras y la iluminación, descartando el subrealismo del propio Dalí. Después, una etapa más modernista para trabajar ahora con “solo color”, donde los tonos del cielo cobran importancia.

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