Piden medio año de cárcel y 64.000 euros a una viguesa por el ataque de su pitbull a una mujer
SUCESOS
El perro atacó a una mujer de 92 años, desgarrándole parte de la cara. La Fiscalía acusa a la cuidadora del animal porque sabía que este se había vuelto agresivo y no tomó medidas
El brutal ataque de un pitbull a una mujer de 92 años en abril de 2021 en el portal de un edificio de Menéndez Pelayo sentará en el banquillo a la mujer que se encargaba del cuidado del animal, acusada de un delito de lesiones por imprudencia grave. La Fiscalía solicita una pena de seis meses de prisión, la retirada del perro de forma definitiva y el abono a la víctima de una responsabilidad civil total de 64.000 euros por las secuelas y prejuicios morales.
Según consta en el escrito de acusación, la acusada venía encargándose del cuidado de un perro de raza pitbull terrier en su domicilio. “Tenía por eso perfecto conocimiento de que el animal se había vuelto agresivo y difícil de gobernar”, dice el fiscal que sostiene que dicho comportamiento había dado lugar al menos a dos denuncias anteriores y varias llamadas a la Policía Local, además de causarle lesiones serias a una persona en el edificio. De hecho, asegura que muchos vecinos se sentían atemorizados y, a pesar de eso, “lo paseaba suelto y sin bozal”.
El día 29 de abril de 2021, sobre las cinco de la tarde, la acusada salió de casa “sin tomar ninguna clase de precaución en relación con el perro” que en el portal del edificio atacó a una vecina de 92 años, mordiéndole la cara y tirándola al suelo hasta que la mujer lo agarró.
A consecuencia del ataque, la víctima sufrió herida cervical con pérdida de sustancia, múltiples lesiones faciales, fractura mandibular además de en el tobillo, estando 15 días en estado muy grave, 34, grave y 106 de perjuicio moderado. De hecho, tuvo que someterse a una operación de reconstrucción en la cara. Las secuelas le obligan a caminar asistida de un bastón y tiene problemas para masticar y hablar.
La mujer, Consuelo, pudo ir a declarar en su día al juzgado. Entonces, reconocía que era un milagro que estuviera viva y se lamentaba de haber perdido calidad de vida, porque no podía comer ni caminar bien. La Fiscalía ha valorado en 32.214 euros las secuelas funcionales, en 7.207 las secuelas estéticas y en 15.000 los perjuicios morales. Sumas a los que hay que añadir 9.931 euros por los días de curación.
Retirada definitiva del perro a la acusada
La Fiscalía no incluye en su escrito de acusación la prohibición de tenencia de animales para la acusada, que se ocupaba del animal tras habérselo dejado la dueña, pero sí la retirada definitiva del pitbull que protagonizó el ataque. Respecto al animal, estabalece que se acuerdo el procedente acuerdo con la legislación administrativa aplicable. La normativa, cuya reforma ha eliminado el término de razas potencialmente peligrosas, establecía que perros reincidentes o que hayan agredido a seres humanos serán decomisados y se hará un “sacrificio eutanásico” del animal. En este caso, fue intervenido tras el ataque.
El de Consuelo no ha sido el único episodio grave. En julio pasado, un vecino de 68 años sufría lesiones importantes en un brazo a consecuencia de la mordedura de varios perros, que le habían mordido cuando acudió a la finca de un amigo.
Peor suerte corrió una vecina de Covelo hace cinco años, a la que dos dogos Burdeos le destrozaron las piernas, que acabaron siendo amputadas. Los animales no estaban registrados, carecían de de microchip y cartilla sanitaria. La Fiscalía pidió tres años de cárcel para el dueño y una indemnización de casi 700.000 euros por un delito de lesiones por imprudencia grave.
“Mi madre no ha vuelto a ser la misma desde entonces”
Todavía a la espera de juicio, Jaime, el hijo de la nonagenaria atacada por el pitbull confía en que lo sucedido “no le salga gratis” a la acusada, ya que asegura que “mi madre no ha vuelto a ser la misma desde entonces”. La pena que solicita la Fiscalía para él debería ir acompañada de la prohibición de tener perros, “porque personas así no tendrían que tenerlos”. De hecho, él no culpa al animal “que se comporta según le tratan” y entiende que “también tendría que tener responsabilidad su propietaria”. “Si hay un animal de estas características que tiene que estar registrado y con permisos y lo dejas en manos de otra persona, deberías avisar a la Policía Local”, asegura.
Explica que antes de lo que le ocurrió a su madre, “ya tuvo que intervenir la Policía en varias ocasiones por distintos incidentes” por lo que espera “que al menos lo ocurrido sirva para algo y no vuelva a pasar, eso es lo más importante”.
Trabajador en ambulancias, recuerda cómo el día de los hechos, le llamaron para acudir a esa emergencia que posteriormente fue cancelada porque tuvo que acudir un servicio medicalizado. “Pensé que era algo grave pero no lo relacioné con mi madre hasta que me llamó cuñada. Fue al llegar al hospital para el traslado de una persona, cuando me encontré a la ambulancia donde estaba mi madre. El médico que habló conmigo me dijo que no sabe si saldría viva esa noche, pero ella es muy fuerte. Ha sido un milagro”, explica.
Entre las secuelas, además de las físicas, está el miedo a los perros. “Le cogió terror después del ataque, no puede acercarse a ninguno, ni siquiera aunque sean de amigos de toda la vida". Insiste Jaime en que hay que cuidar a los animales y preocuparse por ellos, “contar con todos los permisos ” y no actuar de forma negligente.
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