La pesca del tiburón se hunde en O Berbés y se acerca a su fin por presión ambiental

La pesquería, que en 2021 todavía supuso 2,7 millones de euros en O Berbés, se hunde por medidas conservacionistas. “Muy malas expectativas”, señalan los armadores.

Descarga de tiburones en los muelles del puerto pesquero vigués.
Descarga de tiburones en los muelles del puerto pesquero vigués.

La lonja del Berbés continúa siendo uno de los puntos principales de subasta de tiburones en Europa, pero la tendencia a la baja se mantiene año tras año, en una pesca que podría acabar por prohibirse por completo con respecto a la tintorera, denominada “quenlla” en Galicia, la especie de mayor valor comercial y la que más se captura y con diferencia. El convenio internacional de preservación de las especies (Cites) finalmente aprobó la propuesta de Panamá para incluir entre los peces a la tintorera, con el rechazo del sector pesquero, que esgrimía sólidos argumentos científicos que desmienten que exista una sobreexplotación. El debate estuvo abierto y fue clave el respaldo de la Unión Europea, que apoyó la reclamación panameña, como también el Reino Unido. El acuerdo tendrá consecuencias directas sobre las capturas, que en el mejor de los casos serán reducidas al mínimo.

El pasado ejercicio, según los datos de la Autoridad Portuaria, pasaron por O Berbés 1.877 toneladas de escualos, siendo la mayoría precisamente tintoreras, casi 1.600 toneladas. El valor total alcanzó los 2,7 millones de euros, con un precio medio total de 1,44 euros. No es una cifra desdeñable, aunque cada vez se queda más lejos de los números del pasado. Para hacer una comparación con otros peces, la suma de anchoa, sardina y otras especies sumaba el pasado año 2.600 toneladas, con un valor de 3,4 millones de euros a una media de 2,4 euros el kilo.

El mejor ejercicio para O Berbés en tiburones fue 2014, con 3.300 toneladas, el doble que en 2021 y la prueba del declive. A partir de ese ejercicio, siempre hacia abajo. En 2015 se subastaron 3.027, con un valor en el mercado vigués de 4,5 millones de euros. El cazón, muy apreciado en la gastronomía gallega, supuso otros 107.000 kilos subastados en O Berbés con apenas 93.965 euros.

Para la Cooperativa de Armadores del Puerto de Vigo son malas noticias las que llega de cara al futuro de dicha pesquería, que en general gestiona el sector del palangre (el mismo que los atunes) y en muchos casos son barcos portugueses. Así lo reconoce su presidente, Javier Touza. “Es muy complicado. Estuvimos en la reunión de Cites y por presiones medioambientalistas la Unión Europea se posicionó a favor de la prohibición, y aunque teníamos potentes aliados como Estados Unidos, imperó el criterio de países pequeños y el agresivo de la UE de incluirlo en el apéndice de especies”. Todas las expectativas son negativas. “Esta pesquería es la tabla de salvación para mucha flota del Pacífico”, señala Touza.

La tintorera, entre las especies a proteger

La propuesta de Panamá para proteger un total de 54 especies de tiburones fue aprobada finalmente, como se temía el sector pesquero, en la 19 Conferencia de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas. La propuesta panameña, que contaba con el apoyo de una gran cantidad de países coproponentes, fue ratificada después de que una enmienda presentada por Japón fuera rechazada tras recibir 81 votos en contra (65,32%), 43 (34,68%) a favor y 12 abstenciones. La emisión del voto fue secreta, lo que fue cuestionado por la Unión Europea.

A través de su propuesta 37, Panamá busca la inclusión de los tiburones de la familia “Carcharinidae” -donde está la tintorera- en el Apéndice II de la CITES, en razón de estar amenazadas por la pesca no sostenible y no regulada, así como por el comercio mundial de sus aletas y carne. Los Apéndices I, II y III de la Cites son listas de especies que ofrecen diferentes niveles y tipos de protección ante la explotación excesiva, con el propósito de asegurar que el comercio internacional de animales y plantas salvajes no amenace su supervivencia en su medio natural. El Apéndice I incluye especies sobre las que se cierne un mayor grado de peligro; el II las que no se encuentran necesariamente amenazadas de extinción pero podrían llegar a estarlo; y el III a las solicitadas por un miembro que ya reglamenta su comercio y necesita la cooperación de otros países para evitar la explotación insostenible o ilegal.

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