Un paso adelante para Aroa con el apoyo de la tecnología
La asociación Amencer-Aspace realizó ayer una demostración de un exoesqueleto infantil para que niños y niñas puedan caminar: “Su cara cambia a una felicidad tremenda”
Los primeros pasos siempre son motivo de satisfacción. Pero en casos extremos, por enfermedades, algunos niños no pueden sentir esa sensación. Hasta ahora. La asociación Amencer-Aspace, con sede en Vigo y Pontevedra, realizó ayer una demostración del exoesqueleto infantil Atlas 2030 en la sede de Afundación con motivo del Feelant Impact Summit, un evento de carácter filantrópico donde empresas y particulares se reúnen para consensuar soluciones por un mundo mejor. Aroa, de 6 años y que padece el síndrome de Rett, fue la encargada de probar esta maquinaria que no solo le permite caminar, sino también acompaña en su desarrollo muscular y, quien sabe, ser clave en una recuperación.
El aparato se encuentra en la sede de Amencer-Aspace en Pontevedra, aunque en el de Vigo también existe una tecnología similar, pero no permite el desplazamiento. Fue cedida de forma desinteresada por un donante anónimo, y su coste se eleva a los 265.000 euros. Todo para que niños y niñas como Aroa puedan interactuar con el entorno que les rodea. “Para ellos es como si les tocase la lotería. Es una sensación de alegría, su cara cambia a una felicidad tremenda”, aseguró Pablo García, fisioterapia e integrante de la asociación Amencer-Aspace. Encargado de hacer funcionar el exoesqueleto, la demostración atrajo todas las miradas del público asistente: “Tiene dos modalidades. La automática, donde la máquina hace todo el movimiento, y la manual, en el cual el niño tiene que acompañar el paso".
Paso a paso, Aroa fue caminando por la sala. En su rostro mostraba felicidad y cierto estupor al ver a tanta gente pendiente de ella. Pero no le importó. La ilusión de caminar pudo con la vergüenza. Además, la tecnología cuenta con una especie de tablet que responde a la mirada de la infante. “Le gusta mucho cierto tipo de música y animales”, apuntó María González, otra de las fisioterapeutas que se encuentra detrás de este proyecto.
Luego, tocó el turno de deshacer lo andado marcha atrás. También es posible para Aroa a través del Atlas 360. Aunque, esta vez, el movimiento es más antinatural y le cuesta más la adaptación. “No es algo habitual. Las primeras sesiones pueden ser un shock para ellos y muchos lloran. Pero luego, se dan cuenta de que el exoesqueleto le permite desplazarse e interactuar con un entorno que desconoce”, señaló Pablo García. Aroa, así como otros niños de Amencer-Aspace, se suman a la ilusión del exoesqueleto durante dos días por semana.
"No ponemos techo, nunca sabemos hasta dónde llegará"
Pablo García, fisioterapeuta de Amencer-Aspace, indicó que el exoesqueleto puede desencadenar en que niños y niñas que comiencen a trabajar con él en una edad temprana puedan lograr el objetivo de caminar de forma autosuficiente algún día. Eso depende de muchos factores, del propio paciente y el grado de su enfermedad. Para García, el objetivo no es tanto que logren la autonomía suficiente para andar, sino que su día a día sea mucho más feliz al ofrecer esos pequeños estímulos. “No ponemos techos, nunca sabemos hasta dónde llegará con esta tecnología, pero tampoco es nuestro objetivo, sino que les ayude muscularmente y a la autoestima”, señaló. Poder jugar con el entorno que les rodea es vital para ellos, hasta el punto en el cual “muchos ya nos piden que quieren andar con el exoesqueleto”. Como si de un juguete se tratase, aunque mucho más caro.
Pese a sus múltiples beneficios, entre los que se encuentran la posición corporal erguida, García señaló que no todos los niños pueden optar a este tecnología. Primero superan una serie de valoraciones por parte del equipo de profesionales de la asociación y les instruyen en un trabajo previo. Todo para adaptar las necesidades del niño a la máquina, saber cuándo poder hacerlo, si será molesto y cómo afectará a su sistema nervioso: “Estamos viendo en otros centros que a través del exoesqueleto dieron el salto a moverse gracias a un andador”. Un paso adelante.
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