Pasión por los idiomas: hasta 30 alumnos de euskera y lituano

Los cursos introductorios a estas dos lenguas que forman parte de la Semana das Linguas, as Literaturas e a Tradución triunfan en la sede de la Diputación

Foto de familia de los alumnos de ambos cursos con las profesoras en la sede de la Diputación.
Foto de familia de los alumnos de ambos cursos con las profesoras en la sede de la Diputación. | J.V. Landín

Vigo es una ciudad con una pasión por los idiomas. Así lo reafirma el éxito, por tercer año consecutivo, de la iniciativa de la Semana das Linguas, as Literaturas e a Tradución de ofertar cursos introductorios, prácticamente “de supervivencia”, para aprender idiomas tan exóticos como el lituano o tan cercanos como el euskera. Este año, cerca de una treintena de alumnos se han apuntado a estos cursos, que se imparten en la sede viguesa de la Diputación, en la calle Ernesto Chao.

Se trata de cuatro sesiones de una hora y media de duración –comenzaron el lunes y durarán hasta mañana–, por lo que sus profesoras, Vigilija Ziuraite y Haizea Sáez de Eguilaz, ya advierten de que lo único que pueden enseñarles a sus alumnos es cómo defenderse en situaciones cotidianas. Por lo tanto, también están centrados en acercar a los asistentes a las culturas lituana y vasca de paso que aprenden vocabulario básico para comunicarse con nativos en este idioma.

Vigilija Ziuraite imparte ya por tercera vez el curso de lituano en Vigo y asegura estar “muy contenta, sobre todo de ver que sigue existiendo este interés por el idioma”. Tras sus primeras sesiones, comenta que a sus alumnos les parece “un poco difícil porque hay sonidos que no son capaces de pronunciar de primeras”.

Según esta profesora, el lituano es una lengua que sus nativos pronuncian “con una cadencia muy lenta mientras que el español es súper rápida”, pero a la vez indica que “ambas se parecen en que son lenguas muy rítimicas, a veces cuando se habla parece que es una canción”.

Por su parte, es la primera vez que Haizea Sáez de Eguilaz imparte el curso de euskera en Vigo. “Es una sorpresa que tenga un grupo tan grande”, reconoce. Para ella, a pesar de que el castellano y el euskera no comparten origen, no le parece que sea especialmente “difícil”. Por lo menos, no más que cualquier otro idioma. Esta docente espera, tras las cuatro sesiones, que sus alumnos puedan hacer “un mini teatro simulando que llegan a Euskadi y tienen que pedir indicaciones, pedir algo para comer y presentarse”, con el fin de hacer algo más amena la última sesión y comprobar los progresos.

Aunque por el momento ve que “a los alumnos les está costando identificar la pronunciación” del euskera, confía en que, al no hacer clases muy teóricas, acaben reteniendo la mayor parte de la ‘lección’.

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