Pablo López, del frío de la nieve al calor de los fans de Vigo
El malagueño hizo un alto al entrar en Galicia para disfrutar de una pequeña nevada, antes de hacer vibrar a un Auditorio repleto
Del blanco de la nieve al calor de un auditorio lleno hasta la bandera. El cantante malagueño Pablo López vivió una entrada ajetreada en Galicia, antes de llegar a la ciudad para actuar en el Auditorio Mar de Vigo, parándose para disfrutar de una ligera nevada, preludio de dos noches muy distintas al frío invernal del exterior. El cantante malagueño convenció ayer a los fans vigueses, que se entregaron a su música, y repite hoy en el Auditorio Mar de Vigo, ambas actuaciones con las entradas agotadas desde hace semanas. Cerca de 3.000 almas en total para disfrutar de su música, que incluyó la presentación de su nuevo single, “El niño del espacio”.
Nacido en Fuengirola en 1984, Pablo López es hoy uno de los nombres imprescindibles del pop español actual, aunque su camino hasta el éxito ha sido largo y ligado a la música desde la infancia. Pianista vocacional, se formó durante una década en el conservatorio y llegó a ganarse la vida tocando en hoteles y, más tarde, en el metro de Londres, donde compaginaba la música con su trabajo como camarero.
Su gran salto a la popularidad llegó en 2008 con su participación en “Operación Triunfo”, donde quedó segundo clasificado en una edición muy recordada por sus enfrentamientos con Risto Mejide. Aquel paso por la Academia, lejos de frenarlo, marcó el inicio de una sólida carrera como compositor e intérprete. Tras escribir canciones para otros artistas y acompañar a compañeros de profesión en giras y conciertos, en 2013 publicó “Once historias y un piano”, su primer disco, que le valió una nominación a los Grammy Latinos como mejor artista nuevo.
Desde entonces, su discografía no ha dejado de crecer con álbumes como “El mundo y los amantes inocentes”, “Camino, fuego y libertad” o “Unikornio – Once millones de versos después de ti”, trabajos en los que el piano y la emoción siguen siendo su seña de identidad. Canciones como “El mundo”, “El patio” o “Tu enemigo” lo han consolidado como un artista capaz de llenar grandes recintos sin perder la cercanía con su público.
Más allá de los escenarios, Pablo López es también un rostro habitual de la televisión gracias a su papel como coach en "La Voz", donde se ha ganado el cariño del público por su sensibilidad y su forma de entender la música.
Celoso de su vida privada, ha ido dejando pequeñas pinceladas sobre su personalidad: su amor por México, país que ha marcado incluso algunos de sus tatuajes; su fuerte vínculo familiar, especialmente con su madre; o su confesión de haber sufrido el llamado síndrome de Stendhal, una saturación emocional que le llevó a parar y mirarse hacia dentro.
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