Optar por el apellido de la madre se normaliza en Vigo

Aunque siguen siendo mayoría los bebés inscritos con el primer apellido paterno, el Registro Civil detecta que el caso contrario ya no es una excepción, tampoco el cambio en adultos

El Registro Civil de Vigo, en el Casco Vello,  lleva las inscripciones de nacimientos.
El Registro Civil de Vigo, en el Casco Vello, lleva las inscripciones de nacimientos.

Todavía son mayoría las personas que optan por inscribir a su bebé en el registro con el apellido del padre en primer lugar. Las estadísticas así lo corroboran. Las últimas, a nivel nacional, sitúan en solo un 6% las parejas que deciden lo contrario, anteponer el apellido materno. Sin embargo, lo que comenzó hace años siendo un hecho excepcional incluso extraño ha dejado de serlo.

Al menos en Vigo, se trata de algo normalizado, según confirman en el Registro Civil. Pese a que la reforma de 2017 permitía ya sin aportar justificación poner el apellido de la madre, eliminando la prevalencia del paterno de forma automática, esta decisión todavía era minoritaria y ha ido creciendo. “Cuando vienen a registrar un bebé, tienen que decidir en ese momento el nombre y el orden de los apellidos con el que desean inscribir al niño o a la niña”, explican, mientras señalan que “ya no es algo que nos sorpenda porque cada vez es más habitual”.

También se detectan casos de cambio de apellidos en adultos. Las razones son variadas, aunque prima, tal y como aseguran desde la oficina del Casco Vello, dar prioridad a aquel que es menos común o por evitar que se pierda el apellido materno.

El trámite es sencillo, falta con solicitarlo y dar conformidad al cambio. Si la persona que lo requiere tiene hijos, en caso de ser menores, la modificación se extiende a ellos de forma directa. No así si son mayores de edad. En este caso, hay plazo para que ellos mismos decidan. Pueden rechazarlo si no están conformes, dicen en el Registro Civil, y mantener el orden con el que fueron inscritos inicialmente, una decisión que no afectaría a la adoptada por su madre o padre.

Este tipo de cambios no suponen grandes trastornos. Así lo asegura un vigués, que, a sus 56 años, ha decidido junto a sus hermanos anteponer el apelllido de su madre, ya fallecida. Era algo, explica, que llevaban tiempo pensando tras la muerte de su madre y que finalmente han llevado a cabo una vez que hubo consenso entre todos. Según dice, no ha tenido problemas administrativos, después de informar del cambio.

La ley permite cambiar el orden, pero solo una vez

La decisión de una persona de cambiar el orden de los apellidos con los que fue inscrito nada más nacer está permitida pero es irreversible. Fuentes del Registro Civil de Vigo aseguran que debe ser, por tanto, una opción bien pensada, ya que una vez que se realice la modificación, no hay marcha atrás. La advertencia se refiere a aquellos casos en los que la solicitud se haga por las malas relaciones con el padre, “si después hay una reconciliación, ya no hay nada que hacer". Esta situación puede darse pero no es frecuente. 

Anteponer el apellido materno está más relacionado con evitar que se pierda, algo a lo que está destinado el que ocupa el segundo lugar. 

Las parejas comienzan a anteponer el de la madre en sus bebés cada vez con más frecuencia, aunque ese incremento todavía va muy lento, con un porcentaje en Galicia aún por debajo de la media nacional.

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