Once años de prisión al millonario luso que intentó matar a su mujer con una maza en un hotel de Vigo

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La Audiencia condena a Carlos Inácio Pintos por un delito de asesinato en grado de tentativa y le impone 16.000 euros de indemnización

a.j.pastor. vigo

Publicado: 07 may 2019 - 01:32 Actualizado: 08 may 2019 - 00:59

El acusado alegó que fue ella quien le atacó primero.
El acusado alegó que fue ella quien le atacó primero.

El millonario portugués de 58 años acusado de intentar matar a su mujer de 27 en un céntrico hotel de Vigo durante su estancia de fin de semana en mayo de 2016 ha sido condenado a 11 años y cuatro meses de prisión por un delito de asesinato en grado de tentativa con la circunstancia agravante de parentesco.

La sentencia considera probado que Carlos Inácio Pinto golpeó a su mujer con una maza de cantero en la cabeza con la intención de matarla y le impone una orden de alejamiento y prohibición de comunicarse con la víctima por un periodo de 18 años. El control del cumplimiento de dicha orden se llevará a cabo mediante un dispositivo telemático en aquellos periodos de cumplimiento en los que el acusado no esté ingresado en un centro penitenciario. Igualmente, deberá pagar a su ahora exmujer una indemnización 16.000 euros, en concepto de secuelas físicas y psicológicas.

El tribunal relata que aquel 2 de mayo, sobre las 8,20 horas, encontrándose el acusado y su mujer en la habitación del hotel, éste aprovechando que ella se encontraba en el interior del cuarto de baño tomando una ducha, provisto de una maza, “apareció por sorpresa y por detrás” de ella que en ese momento se encontraba ligeramente agachada dándose crema en el cuerpo. “Con ánimo de acabar con su vida, la golpeó con la maza en la parte trasera de la cabeza reiteradamente, continuando propinándole golpes”. A continuación cogió a la mujer, llevando su cabeza hasta el regazo donde le propinó golpes hasta que ambos cayeron al suelo donde se colocó sobre ella y agarrándola con fuerza por el cuello con ambas manos, le golpeó la cabeza contra el suelo, pudiendo ella finalmente abrir la puerta y salir de la habitación para ser auxiliada por el personal del hotel.

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