Un oficio con siglos de trayectoria que mira hacia el futuro
Construir un violín lleva meses de trabajo y Anxo Cabreira quiere mantener vivo el oficio artesano de toda una generación
La imagen tradicional de un luthier suele remitir a un artesano de edad avanzada, con barba, gafas y décadas de experiencia entre virutas de madera. Sin embargo, en un taller de Navia esa idea se rompe por completo. Anxo Cabreira y Elena Sofía Zum Egen Alfonso son dos jóvenes que han hecho de un oficio con más de 300 años de historia su forma de vida, y cuyo proyecto acaba de recibir el respaldo de la Xunta de Galicia.
La directora xeral de Traballo Autónomo y Economía Social, Marta Mariño, visitó este martes el taller Anxo Cabreira Luthería Artística para conocer de primera mano el trabajo que desarrolla esta cooperativa especializada en la construcción, restauración y mantenimiento de violines, violas y violonchelos.
Durante la visita, Mariño destacó que la economía social "reconoce el valor de las personas para desarrollar proyectos que se arraiguen en el territorio". En ese sentido, señaló que la luthería representa "una profesión y un arte ligado a la tradición", esto permite recuperar el patrimonio artesanal gallego al mismo tiempo que genera actividad económica. Con ello, defendió la necesidad de apostar por la calidad y conservación de materiales que mantengan los estándares de un oficio centenario.
Cabreira y Zum Egen construyen instrumentos completamente personalizados para músicos profesionales, además de restaurar piezas históricas y realizar labores de mantenimiento. Cada proyecto comienza escuchando a su cliente para comprender el sonido que busca y adaptarlo a sus necesidades. "Intentamos hacer una herramienta que le permita crecer como músico", explicó Cabreira.
La fabricación de un violín puede prolongarse durante varios meses. Para optimizar tiempos, ambos se reparten las tareas según la especialización de cada uno. "Hay cosas que ella hace mejor y más rápido, y otras que hago yo", añadió Cabreira.
La exigencia del oficio comienza en la elección de los materiales. El abeto procede principalmente de Italia o Suiza y el arce en Alemania o en Bosnia. Los dos luthiers viajan personalmente para seleccionar cada pieza de madera, ya que su densidad y crecimiento condicionan la calidad acústica del instrumento. "Si quieres estar arriba, has de moverte mucho".
Frente a la idea preconcebida de que se trata de un oficio en desaparición, los artesanos aseguran que cada vez existe más relevo generacional. "Hay gente joven muy preparada y muy formada en el sector”. Ambos conocieron la luthería a través de la escuela donde se formaron y creen que mantener esa preparación resulta fundamental para asegurar el futuro del sector.
Existe un factor que ha contribuido al cambio de la profesión, y esto son las redes sociales. Permitiéndoles dar visibilidad al oficio y conectar desde Vigo con músicos y profesionales de todo el mundo, además de despertar vocaciones entre quienes hasta hace pocos años desconocían la existencia del oficio.
Desde el nacimiento de la cooperativa en 2021 han compartido una misma filosofía de trabajo en la que buscan demostrar que un oficio con más de tres siglos de historia todavía tiene recorrido entre las nuevas generaciones.
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