El ocio nocturno de Vigo prevé perder 15 millones sin fiestas de Fin de Año

LA SEXTA OLA DEL COVID

Interior de la discoteca vacía.
Interior de la discoteca vacía.

La patronal de las salas de fiestas y discotecas (Fesdiga) advirtió con contundencia sobre pérdidas millonarias en el ocio nocturno de Vigo y provincia tras la decisión de limitar las fiestas de Fin de Año. Pocas horas antes de conocer las medidas del comité clínico, el presidente de esta federación, Samuel Pousada, fue claro: "Sería peor el remedio que la enfermedad. El ocio nocturno de Vigo y provincia perdería unos 15 millones de euros y las fiestas ilegales y botellones masivos se multiplicarán por cinco".

A tres días de Nochevieja, Pousada indicó que es un “disparate” tomar algún tipo de decisión sobre la actividad del sector. En este sentido, criticó "miopía política" de los dirigentes responsables de las restricciones que han llevado a que el tejido empresarial del ocio nocturno haya descendido un 70% según las estimaciones de Fesdiga. “Las únicas limitaciones que caben a día de hoy sería un toque de queda a las 5 de la mañana –para evitar fiestas en la vía pública una vez terminasen las del ocio nocturno– y reducir los grupos máximos", indicó Samuel Pousada, que animó a los políticos a hacer “el mal menor” permitiendo el ocio nocturno en Nochevieja en lugar de abocar al sector a pérdidas que estimó en “30 o 40 millones de euros a nivel gallego”, pues incluso con apertura limitada, a los locales no les va a compensar abrir.

SALAS DE FIESTAS DISCRIMINADAS

El presidente de Fesdiga también hizo balance de estos últimos dos años, en los que el sector estuvo cerrado a cal y canto durante unos 18 meses y que dejan un futuro “incierto”. Apuntó que el ocio nocturno espera “ayudas importantes” para recuperarse, pues las primeras eran “de risa”.

Una de las peticiones más reiteradas desde el sector es, según Pousada, que se “normalice la situación y se deje de culpabilizar al sector”. En especial, el portavoz de la patronal se refiere al subsector de salas de fiestas y discotecas, que no han recuperado los horarios que les corresponden por licencia –pueden abrir hasta las 6,30 pero los obligan a cerrar a las 5–, lo que les fuerza a competir por la clientela con los pubs, que tienen una hora de cierre estipulada a las 4,30 horas. “No tiene sentido, es una decisión ridícula y un agravio comparativo”, exclamó Samuel Pousada ayer en la rueda de prensa celebrada en el hotel Ciudad de Vigo.

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