El obsoleto Tren Celta pierde un 15% de pasajeros en un año

La conexión ferroviaria entre Vigo y Oporto decae tras lograr en 2024 su récord de usuarios; mejora su puntualidad, aunque 1 de cada 2 trenes sigue registrando retrasos

Usuarios del Tren Celta a su llegada a la estación de Guixar, con un trayecto entre Vigo y Oporto superior a las dos horas
Usuarios del Tren Celta a su llegada a la estación de Guixar, con un trayecto entre Vigo y Oporto superior a las dos horas | Jorge Santomé

El Tren Celta pierde fuelle. En 2025, según Comboios de Portugal, perdió un 15% de sus pasajeros con respecto al año anterior, cuando había marcado récord absoluto desde su funcionamiento. En 2024, un total de 116.000 usuarios viajaron entre Vigo y Oporto con la locomotora serie 592, con más de 40 años de historia. En 2025, esa cifra bajó hasta los 99.000 usuarios. Es el servicio de la compañía pública portuguesa más deficitario y con creces, después de aumentar viajeros en prácticamente todas sus conexiones ferroviarias por el país. La cuantía económica que percibe por su funcionamiento también decayó un 12,4%.

El año pasado, la antigüedad de los convoys penalizó el servicio. En agosto, Comboios anunció que la ruta se dejaba de hacer de forma directa para acortar la circulación, al entender que los trenes habían ya pasado su vida útil y que repararlos en sus múltiples averías sería muy costoso. Cuanto menos tiempo sobre raíles y en marcha, menos coste. Así, el servicio quedó mermado entre ambas ciudades, necesitando un transbordo en Valença. La ruta directa llegaba a su fin, pero poco duró esa perjudicial medida para los viajeros: en diciembre, Comboios retomaba de nuevo la conexión de forma directa entre Vigo y Oporto. Cuatro meses que, sin embargo, fueron determinantes para explicar esa bajada del 15%, así como la apuesta de las compañías de autobuses, que elevaron sus frecuencias hacia Sá Carneiro y Oporto.

Una de las críticas más recurrentes del usuario es la lentitud y la falta de puntualidad del Tren Celta. No obstante, en esa faceta el convoy internacional mejoró sus registros. En 2023, apenas un 17% de los trenes llegaban a su hora. En 2024, ese porcentaje aumentó hasta el 43%. Ya el año pasado, las prestaciones mejoraron hasta alcanzar el 55% de puntualidad. Uno de cada dos servicios del Tren Celta llega a tiempo en la estación de Guixar. Margen todavía muy mejorable, igual que la regularidad: el 94% llega a su destino sin averías graves.

Sin funcionamiento hasta abril de 2027 por obras en Redondela

El Tren Celta no volverá a funcionar hasta abril del 2027. La modernización del tramo entre Redondela y Guillarei impide la circulación ferroviaria y la actuación en el túnel de Os Valos se torna compleja. Según ADIF, se prevé que los trabajos en ese túnel comiencen a finales de agosto, aunque la ruta internacional ya se encuentra detenida desde abril por más obras entre Guixar y Redondela. El usuario que quiera viajar a Oporto deberá realizar un trayecto por carretera hasta Valença y, allí, tomar el tren.

Esto supone un duro revés para el vetusto tren, único transfronterizo entre España y Portugal hasta la fecha. Más allá del 2030, la alta velocidad entre Lisboa y Madrid y Oporto-Vigo presumiblemente será una realidad, lo que terminará con el Tren Celta. Aunque igual no hace falta llegar a esas fechas: fuentes sindicales ferroviarias ya apuntan que será difícil volver a ver al tren a partir de 2027 por falta de apoyos de Renfe y Comboios. Igual ya realizó su último viaje.

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