El obispo que luchó por los aborígenes
BICENTENARIO DE FRAY ROSENDO SALVADO
Fue un benedictino ejemplar, músico excepcional, amante de la botánica, puede que introductor del eucalipto en Galicia y hasta puede también que padre de la homeopatía, pero, sobre todo, fue un defensor de los aborígenes de Australia. Tui rinde homenaje a uno de sus hijos ilustres, el obispo Fray Rosendo, en el bicentenario de su nacimiento.
Cuando en Australia todavía están asumiendo el reconocimiento hacia sus pueblos aborígenes, realizado oficialmente aún en el año 2009 con su adhesión a la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, Tui se dispone a homenajear a una de las primeras figuras que los defendió y que luchó por ellos frente a las teorías pseudodarwinianas del momento que consideraban a estas razas degeneradas e incluso condenadas a la extinción. Fray Rosendo Salvado, natural de esta ciudad del sur de Galicia, con la que nunca rompió sus lazos pese a su longeva vida de estudioso, evangelizador y aventurero, supo ponerse del lado de los más desfavorecidos aplicando la principal regla de la orden Benedictina a la que pertenecía: el Ora et labora, es decir, Oración y Trabajo, o, en el caso de los aborígenes, oración, instrucción y trabajo.
El profesor Francisco Díaz Fierros, comisario de la exposición central de los actos del bicentenario que se celebran en Galicia, explicaba recientemente que Rosendo Salvado fue un hombre "muy adelantado a su tiempo", ya que en pleno siglo XIX se destacó en esta defensa.
Rosendo Salvado nació en Tui en 1814, en el seno de una familia acomodada de siete hermanos, uno de los cuales, Santos Salvado, llegaría a acompañarle en su última etapa y a dejar constancia de su trabajo a través de una serie de fotografías, hoy de gran valor documental. El joven Rosendo estudió en el monasterio de San Martiño Pinario, en Santiago, donde destacó enseguida por sus dotes para la música y donde pronunció sus votos en 1834, tras lo cual fue destinado al monasterio asturiano de San Juan de Corias. La desamotización de Mendizábal se cruzó en su camino y marcaría el inicio de su futura vocación, ya que el cierre de su convento le llevó a dirigirse a Italia, al monasterio de Trinità della Cava, donde fue ordenado presbítero y donde, poco más tarde y en compañía de otro monje español, José Benito Serra, solicitaría un destino como misionero. El 7 de enero de 1846, de la mano de John Brady, recién nombrado obispo de Perth, desembarcó en Australia para iniciar su aventura evangelizadora.
Nueva Nursia, su gran obra
En aquella época estaba muy extendida la percepción de que las comunidades aborígenes estaban incapacitadas para el aprendizaje y además suponían una mano de obra barata, ya que muchos trabajaban como pastores a cambio solo de comida. "El padre Salvado intentó desmontar estos prejuicios con una metodología pedagógica más práctica y técnica que intelectual, sin llegar a desdeñar esta faceta, al tiempo que respetuosa con las costumbres locales", detallaba a los medios Díaz Fierros. "Era un hombre muy observador, metódico, lo anotaba todo", señaló, para destacar que el misionero tudense fue uno de los primeros en realizar un glosario de términos de lenguas aborígenes en la zona occidental de Australia.
A su llegada al continente australiano Fray Rosendo fue enviado al norte de Perth, a un lugar inhóspito donde lograría levantar su misión, la única que triunfaría dentro de un programa más amplio de evangelización que distintas iglesias cristianas habían iniciado para integrar a las comunidades aborígenes. El monasterio se llamó Nueva Nursia, en honor a la villa natal del fundador de su orden, San Benito.
El monje tudense realizó hasta seis viajes a Europa, algunos de ellos con visitas a España y Tui, donde fue recibido siempre con todos los honores, para recabar fondos para su empresa y para fomentar las vocaciones misioneras. En la primera de estas ocasiones, en 1849, fue consagrado obispo.
Rosendo Salvado fue un adelantado a su tiempo: se sumergió enseguida en la cultura nativa, con los aborígenes levantó la misión de Nueva Nursia, dotada con una granja en la que se aprendían todos los oficios y una escuela infantil. Estudió las diferentes tribus australianas, sus lenguas e incluso su música, que plasmó en piezas como "Maquieló" basada en una danza tribal. Trajo a Europa a dos niños a los que había instruido y que despertaron el asombro de la clase científica. Envió a su tierra las primeras semillas de un tipo de eucalipto. Registraba todo en sus diarios y publicó, entre otros, un libro sobre Australia donde critica el comportamiento de los británicos con los aborígenes y que no fue traducida al inglés hasta 1977.
Fray Rosendo, "el fraile de las barbas" como lo llamaban en Tui, falleció en Roma en 1900, durante su último viaje a Europa. Sus restos descansan en su querida abadía de Nueva Nursia. n
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