Nueva promoción de voluntarios en las Islas Cíes
Retirar especies invasoras, limpiar playas y convivir durante 12 días en uno de los espacios naturales más emblemáticos de Galicia, reto al que se enfrentan 18 jóvenes en el campo de voluntariado de Cantareira
Las Islas Cíes dieron este jueves la bienvenida a una nueva promoción de jóvenes voluntarios que durante doce días colaborarán en la conservación del Parque Nacional. La directora xeral de Xuventude de la Xunta, Lara Meneses, y la delegada territorial en Vigo, Ana Ortiz, se desplazaron hasta el archipiélago para saludar a los participantes de la segunda tanda de voluntarios de Cantareira que se desarrolla en el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas. En la visita también participó el director del parque, José Antonio Fernández Bouzas.
Con un programa histórico por ser el campo de voluntariado más antiguo de España, este programa reúne a jóvenes de entre 18 y 30 años procedentes de Galicia, otras comunidades autónomas y distintos países europeos. Su objetivo es combinar el trabajo en favor de la conservación del espacio natural con el intercambio cultural y la convivencia.
Durante el encuentro, Lara Meneses destacó que esta iniciativa ofrece a los participantes "la oportunidad de conocer Galicia mientras contribuyen a proteger su patrimonio natural". La directora xeral recordó que el campo forma parte de la campaña de verano de la Xunta, que este año ha alcanzado cerca de 12.000 plazas entre campamentos, campos de voluntariado e intercambios juveniles, la mayor oferta realizada hasta la fecha.
Meneses explicó que estos programas permiten a los jóvenes "disfrutar de nuestra tierra, la conocida Galicia Calidade, conocer a personas de diferentes lugares y colaborar activamente en la mejora del medio ambiente". Además, aseguró que la Xunta seguirá trabajando para ampliar progresivamente el número de plazas en futuras ediciones debido la elevada demanda que registran estas actividades.
Por su parte, Ana Ortiz dio la bienvenida a los voluntarios y les animó a aprovechar una experiencia que se desarrolla en un enclave único. La delegada recordó que las Islas Cíes forman parte de la candidatura para ser declaradas Patrimonio de la Humanidad y deseó que los participantes regresen a sus lugares de origen con una imagen positiva de Galicia, de sus paisajes, su gastronomía y, por supuesto, de su gente.
José Antonio Fernández Bouzas agradeció la contribución de los voluntarios a la conservación del Parque Nacional y destacó que las Islas Cíes cuentan con algunas de las figuras de protección ambiental más importantes a nivel internacional. A su vez, subrayó que el equipo del parque acompaña a los participantes durante toda su estancia, tanto en las tareas de conservación como en las actividades formativas sobre biodiversidad.
Junto a la naturaleza
Las jornadas comienzan con trabajos dirigidos a la mejora del entorno natural. Según explicó la monitora Lucía, procedente de Ourense, los voluntarios participan en la eliminación de especies invasoras como eucaliptos y acacias, realizan labores de reforestación con especies autóctonas, colaboran en la limpieza de playas y desarrollan actividades de información y sensibilización dirigidas a los visitantes de este parque.
Las tardes están dedicadas a actividades de ocio y educación ambiental, entre ellas: senderismo, actividades náuticas y dinámicas de grupo. Y considera que el principal valor del programa va más allá del trabajo medioambiental. "Al final conviven durante doce días las veinticuatro horas. Se crea mucha piña ya que comparten culturas y formas de entender la vida muy diversas", explica.
En esta edición participan jóvenes llegados desde Andalucía, Navarra, República Checa, Italia, Alemania y distintos puntos de Galicia. Algunos conocieron el programa a través de los institutos de juventud de sus comunidades autónomas y otros mediante organizaciones internacionales de voluntariado.
Paula, de Pamplona, decidió repetir la experiencia tras participar en campos de voluntariado los últimos tres años. Emma, procedente de Alemania, ya había colaborado en iniciativas similares en su país antes de elegir las Islas Cíes como su siguiente destino.
Para muchos de ellos, la posibilidad de vivir casi dos semanas en un espacio natural protegido supone una oportunidad difícil de encontrar. "Es una forma de desconectar del mundo y vivir la naturaleza de una manera que de otra forma sería imposible", coincidían Paula y Andrés.
Para los voluntarios además del trabajo de conservación, el mayor aprendizaje y lo que se llevan son las amistades que forman. Una experiencia que convierte a este histórico campo de voluntariado en mucho más que una actividad ambiental, sino en un espacio de intercambio y compañerismo.
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