El Nobel Acemoglu insta a no dejar la IA en manos de 3 o 4 empresas y pide regular
Augura una difusión lenta, en especial en las pymes, porque no puede improvisar y propone una IA pro-trabajador
El Nobel de Economía 2024, Daron Acemoglu, es pesimista sobre que la inteligencia artificial pueda extenderse fácilmente y ofrezca los datos de crecimiento de productividad que algunos informes vaticinan. Eso sí, tiene claro que hay que ponerle barreras: “La IA es prometedora, pero su futuro no debería dejarse en manos de 3 o 4 empresas, ni de 10 o 20 personas que las dirigen, porque es realmente importante para el futuro y para el proceso democrático”, aseguró en el congreso Vigo Global Summit, organizado por Zona Franca y que concluyó ayer en el auditorio Mar de Vigo.
El economista turco-estadounidense también ofreció propuestas en positivo: “Quedarnos de brazos cruzados es absurdo. Es necesaria una postura práctica, que tendría que plasmarse en regulaciones proactivas, como hacen las empresas tecnológicas. Pongamos barreras”, instó.
Así que ve conveniente una agencia independiente de IA en Europa y trabajar en la inteligencia artificial pro-trabajador, “la que intenta no trata de reemplazar al trabajador, sino hacerlo más productivo, realizar mejor sus tareas, que sean más sofisticadas o incluso completamente nuevas”, añadió.
Considera que al final tendrá repercusiones en todos los sectores de la economía, que es un conjunto de tecnologías prometedor, “pero no estamos haciendo el mejor uso”, así que “tenemos que trabajar en la orientación de la investigación de la IA y en el apoyo a instituciones de la gobernanza democrática y la sociedad civil”, opinó.
El profesor de Economía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts no se cree que sea fácil, ni ágil, porque cualquier tecnología que “requiera cambios organizativos se difunde lentamente, miren la electricidad a principios del siglo XX, llevó 40 años”, dijo. A lo que se suma que “no hay posibilidad de que la IA pueda realizar todas las tareas que realiza un profesional”. Hay que improvisar y eso no sabe hacerlo. “Los modelos funcionan bien en el laboratorio, con entornos estables, pero cuando hay problemas reales empiezan a fallar”, explicó.
Además, apuntó, las pymes son más lentas que las grandes corporaciones a la hora de introducir nuevas tecnologías y la mayoría de empresas son pymes.
“Conclusión, las promesas de productividad de la IA son reales, pero su realización será lenta y mucho más dolorosa de lo que se había imaginado. Los beneficios sociales podrían quedarse muy cortos y pueden aumentar la desigualdad”, con problemas para las democracias, aseguró el Nobel. A ello se añade que la IA requiere modelos para comprender lo que hacen los humanos" y “todo ese conocimiento podría ser replicado por máquinas quizás en 200 años”, señaló rotundo.
En positivo, ve que puede hacer otras cosas, como procesar grandes cantidades de información y analizarla, como las calculadoras en su momento. “El bienestar del trabajador es posible, pero no por donde vamos”, concluyó.
Liderazgo en la era de la digitalización
En una mesa redonda moderada por la directora general de APD España, Emma Gómez, participaron Javier Sesma, vicepresidente de Thyssenkrupp Elevator Innovation Center, e Inés Bermejo, directora general Ibera de HP para hablar de liderazgo.
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