Niega la agresión sexual a dos menores de su congregación

El acusado, que conoció a las niñas de 15 años en Testigos de Jehová y que fue sometido al consejo de ancianos, declaró que “he pecado de buena persona”. La Fiscalía pide 20 años de cárcel

El acusado, ayer, durante la vista en la Audiencia en Vigo
El acusado, ayer, durante la vista en la Audiencia en Vigo

“Soy una persona muy conocida por ser muy hospitalaria y he pecado de buena persona, no hice nada de eso”. Con estas palabras quiso ayer el acusado de agredir sexualmente a dos menores de 15 años en 2024 defender su inocencia ante la sección quinta de la Audiencia en Vigo. La Fiscalía y la acusación particular piden para él penas de hasta veinte años de prisión por los hechos que ayer, las entonces adolescentes, relataron a puerta cerrada y tras un biombo en sala.

El hombre, que solo contestó a las preguntas de su abogado, relató que tenía contactó con las niñas por la congregación de Testigos de Jehová. A una de ellas, dijo, “le dejaba el móvil en las reuniones del salón del reino”. La otra, la conoció a través de la primera. Admitió que en ocasiones llevaba en el coche a la adolescente “cuando íbamos a hablar de la biblia solíamos ir de dos en dos” pero negó en todo momento haber tenido ningún contacto de carácter sexual ni haber pagado por ello y contó que le pidieron dinero por no denunciar.

Uno de los episodios habrían tenido lugar en un parking de un centro comercial. Afirmó que aquel día “íbamos a ir Santiago y yo me ofrecí a llevar a una de ellas porque su padre no tenía sitio en la furgoneta. Le avisé de que estábamos en el centro comercial y le pagué las uñas. La esperé en el coche y vino con una amiga para que las acercara a casa”.

Una de las testigos, mujer de un miembro del consejo de ancianos, relató como una de las adolescentes le contó lo sucedido y la animó a que lo contara. Según dijo, sabe que hubo un consejo y que se le expulsó pero no conocía la razón “allí se juzgan los pecados bíblicos”. El padre de una de las adolescentes contó que su familia llegó a la congregacion en 2023 y allí conocieron al acusado que “era una persona que ayudaba a los demás. Nos ayudó a nosotros, me hizo de aval para comprar un coche pero luego comenzó a hacer regalos”. Afirmó que “cuando nos enteramos al principio ella lo negaba, porque él la manipuló y le decía que si ella lo contaba nos iban a expulsar. Yo no quiero dinero, quiero que vaya a prisión, es una rata".n

“Nuestra vida quedó destrozada, se derrumbó”

La madre de una de las denunciantes afirmó que “yo ya no era testigo de Jehová porque veía abusos que no se denunciaban, te dicen que lo tienes que dejar en manos de Dios. Pero no podía impedir que mi hija siguiera siendo amiga de una de las miembros”. Testificó que se enteró por la Policía, “fui la última en enterarme y entonces hablé con mi hija y me contó que un señor de la congregación estaba saliendo con una amiga y les ofreció dinero por acostarse con él”. A partir de aquello “mi hija cambió un 100%, nos destrozó la vida, se derrumbó”, mientras aludió a los graves problemas psicológicos que arrastra su hija. Una de las psicólogas corroboró el trauma y afirmó que “nunca podemos hablar de invención en abusos sexuales a menores”. Añadió que una de las menores arrastraba un trauma de lo que había pasado en su país por lo que “especialmente vulnerable”. Para la defensa, había un móvil económico, mientras la fiscal incidió en loos testimonios minuciosos y coherentes de las menores y se mostró convencida de que “aquí hay mucho más pero es extraño que la vergüenza y el temor impidan enjuiciar todo lo deseado”.

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