Los negocios ‘huyen’ de la calle Coruña ante la próxima marcha de los juzgados
El inminente traslado de los juzgados hace temer a vecinos y dueños de establecimientos que la zona se vacíe
La calle Coruña pasa por uno de sus momentos más difíciles. A todas las dificultades surgidas por la crisis derivada de la pandemia se le ha añadido el inminente traslado de los juzgados de calle Lalín a la Cidade da Xustiza, lo cual hace temer por la continuidad de muchos de los negocios asentados en la céntrica calle, en especial los de hostelería, cuya clientela depende en mayor medida de la actividad judicial.
En los últimos meses, varios locales hosteleros bajaron la verja de sus establecimientos por última vez en calle Coruña, lo cual hizo sonar todas las alarmas de sus ‘vecinos’. A lo largo de sus 700 metros, hasta una veintena de bajos comerciales están tapiados o preparados para ser alquilados o vendidos. Una situación que, por el momento, no parece que vaya a revertirse dadas las actuales circunstancias.
Así lo explica Elisa Castillo, de la inmobiliaria ReMax, que tiene una de sus sucursales en la propia calle Coruña: “Los locales apenas se mueven y los precios que hay disponibles son muy altos”. Aunque no cree que el traslado de los juzgados sea una de las principales razones del decaimiento de la zona: “Es más una circunstancia”.
Castillo señala que, en general, calle Coruña no es una buena zona para iniciar una aventura empresarial: “No hay aparcamientos. ¿Cómo le dices a un cliente que se pase por aquí?". Así, la crisis económica derivada de la pandemia y las propias características de la zona la han llevado a su estado actual. Una posible solución, apunta, sería enfocar la zona “a algo más residencial”.
En esa dirección apuntan también algunos dueños de negocios de esta calle, que también empiezan a notar cómo la zona va decayendo poco a poco. Keka, dependienta en la tienda ‘La Biodega’, apunta a la unión del barrio como uno de los puntos fuertes de calle Coruña. Diana, de la cafetería Iris, teme que la facturación pueda bajar mucho una vez se trasladen los juzgados y pide que se haga algo para contrarrestar este efecto, o si no las consecuencias para el sector comercial de la zona podrían ser nefastas.
Por el momento, la sede judicial de calle Lalín continuará funcionando al menos durante medio año. Quedará por ver si la zona continúa decayendo.
"POR SUERTE, ESTE ES UN BARRIO MUY CONSOLIDADO Y FUERTE"
“La Biodega” es una tienda de productos orgánicos de esta céntrica calle. Allí, Keka atiende tras el mostrador. Se muestra preocupada por el decaimiento que se empieza a notar en la zona: “Bajó un poquito el movimiento entre los juzgados, que se van a trasladar, y ahora que empiezan las vacaciones”. La dependienta no se atreve a vaticinar qué podría pasar una vez las dependencias de calle Lalín se hayan trasladado por completo a la Cidade da Xustiza, aunque prefiere ser optimista: “Esperemos que no se note mucho". Pero en esta pequeña tienda están dispuestas a hacerle frente a las adversidades. Eso sí, siempre con la ayuda inestimable de su clientela, un “barrio muy consolidado y fuerte”, como indica Keka. “Estamos con fuerzas para seguir remando mucho tiempo y siempre intentamos reinventarnos constantemente”, señala. Mientras se sientan respaldados por los vecinos, en La Biodega seguirán al pie del cañón.
"DA UN POCO DE MIEDO VER CÓMO CIERRAN LOS COMPAÑEROS"
Los negocios más beneficiados por la actividad de los juzgados de calle Lalín son las cafeterías de calle Coruña. Las pausas para el café de funcionarios, abogados, fiscales o la conveniencia de desayunar al lado del edificio donde uno va a hacer un trámite llena estos establecimientos. Por eso preocupa a los que todavía siguen allí ver cómo, en apenas dos meses, han cerrado dos. Y eso con toda la actividad judicial todavía en dichas dependencias. “Da miedo ver cómo cierran los compañeros”, señala Diana, camarera de la cafetería Iris, que indica que la zona ha decaído bastante últimamente. “Yo creo que es culpa del traslado de los juzgados, gran parte de nuestra clientela viene de allí”, comenta.
Diana cree que es necesario que se haga algo, “un parque, por ejemplo” en la zona para compensar la marcha de unos juzgados que dejarán de nutrir de clientes a las cafeterías de calle Coruña en poco más de medio año si las previsiones de la Xunta se cumplen.
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