"Necesito un trabajo para dar de comer a mis hijos"
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A punto de agotar la prestación, el vigués Rubén Romero urge un empleo
Rubén Romero lanza un mensaje de auxilio a todas las empresas de Vigo y del área para que alguien le dé un puesto de trabajo para poder mantener a sus hijos, a punto de cumplir 2 y 4 años. "Es desesperante, en un mes acabo la prestación que estoy recibiendo y tendré que dejar de pagar la manutención de mis pequeños".
Da todos los meses 100 euros a su expareja, que tampoco tiene trabajo y que cuenta con cuatro menores a su cargo, los dos que tuvieron en común y otros dos de 12 y 17 años de una relación anterior. "A partir del 10 de junio dejo de cobrar y no va a poder afrontar los gastos del piso. No sé qué vamos a hacer", lamenta.
El joven de 32 años vive con su abuela Enriqueta de 83 años que se desvive por él. "Me ayuda con la comida para que pueda dársela a mis niños. Hacemos la compra y se la llevamos, pero ya no puedo pedirle más. No salgo ni a tomar un café", dice.
Rubén asegura que ya perdió la cuenta con los numerosos currículos que entregó y envió a las empresas en los últimos dos años, recorriendo todos los polígonos industriales de la comarca. "Fui con un amigo en coche hasta el Parque Tecnológico, A Granxa y As Gándaras en varias ocasiones. Pateé la ciudad de arriba a abajo, pero no hay manera, siempre dicen que llamarán si necesitan algo pero el teléfono no suena".
Su último empleo fue en el Concello en trabajos en vías y obras, pero de eso hace ya casi tres años. Ahora se está formando y le quedan dos asignaturas de un ciclo de instalación y mantenimiento de frío con el que espera tener un poco más de suerte en el mercado laboral. "No me cierro a nada, puedo trabajar de mozo de almacén, de operario en automoción o naval o en hostelería. Aprendo rápido y, cuando hay necesidad, las ganas por trabajar son todavía mayores", dice.
Su expareja, Marta Fernández, vive en un modesto piso en Tomás Alonso junto con sus cuatro hijos y paga 330 euros al mes. Marta y Rubén mantienen una buena amistad, especialmente por el bien de los dos hijos que tienen en común. Le gustaría que ella también pudiera trabajar pero prefiere hacerlo él, al menos en estos momentos. "Hace tiempo trabajó de cajera, pero ahora con cuatro niños a su cargo no puede. Ya bastante tiene con la casa, cuidarlos y llevarlos al colegio. Además, seguro que tendría problemas porque es de etnia gitana", lamenta el joven.
Pese a su crítica situación, Rubén se muestra optimista y confía en que los brotes verdes "que dicen que se empiezan a ver" surtan efecto y me llamen para algún empleo. "Puedo trabajar en lo que sea, tengo muchas ganas", insiste mientras repite su número de teléfono (610 691 971), el mismo que su abuela y una amiga de ésta no se cansan de repartir allá donde creen que puedan darle una oportunidad laboral. "Hasta llamaron a un programa de televisión, pero aún no nos pudieron atender porque dicen que están desbordados de asuntos como el mío".
El joven tendrá una oportunidad de dejar un currículo en la feria Empregalia que se celebrará los dias 13 y 14 de junio en la Estación Marítima de Vigo. Participarán un total de 36 empresas que se comprometerieron con la organización a contratar a un mínimo de dos personas. Se demandan operarios de automoción, soldadores, comerciales, cajeros o informáticos, entre otros puestos.n
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