La naviera prevé el ferry a Irlanda y el Puerto mantiene el apoyo al proyecto
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La conexión marítima de pasajeros y mercancías se pondría en marcha en cuanto se levante la alerta sanitaria
El proyecto ferry a las islas británicas, contra todo pronóstico, sigue adelante. Coinciden en ello tanto los promotores de la iniciativa para unir para mercancías y pasajeros con un barco de línea regular Vigo con Irlanda y Gran Bretaña como la Autoridad Portuaria, que conoce de primera mano que el interés se mantiene. Inicialmente, la empresa Incargo en compañía de otros socios contemplaba iniciar los viajes entre abril y el pasado verano, lo que evidentemente no pudo realizarse con la pandemia, que golpeó de forma muy intensa al sector marítimo. Según explicó el presidente de la Autoridad Portuaria (APV), Jesús Vázquez Almuiña, aunque la puesta en marcha de la línea, o al menos sus preparativos, se pararon por la irrupción del covid, ha sido informado de que hay interés en que siga adelante. “Según me han dicho hay gestiones en marcha y hay interés por seguir con ese proyecto una vez pasado el estado de alarma”, explicó. La APV incluso ha realizado gestiones para adaptar la terminal de Bouzas a este nuevo servicio, lo que exige disponer de un punto de embarque para pasajeros y coches particulares, que hoy no existe: en la plataforma sólo se cargan vehículos para su exportación, pero como mercancía.
Un portavoz de Incargo se expresó de la misma forma y con convicción de que Vigo tendría en cuanto sea posible una conexión singular marítima con las islas británicas, con el puerto de Cork en Irlanda y con alguno del sur de Inglaterra, probablemente Plymouth. No obstante, aunque afirmó de forma rotunda que siguen adelante y que “no tiramos en absoluto la toalla”, reconoció que no puede dar un anticipo sobre cuándo podría iniciarse dicha línea.
“Seguimos trabajando en esto, pero sin fecha, tal y como está la situación -sanitaria- no podemos”, confesó. Se trata, en realidad, del mismo lamento del sector de los cruceros, que tampoco tiene ningún horizonte claro sobre cuándo podría recuperar los tráficos.
Como ya señalaron desde la empresa en otras ocasiones, su planteamiento pasa por contar con "seguridad clara y que los clientes puedan estar seguros de nuestro servicio”. En principio el proyecto de Incargo se mantiene con su doble consideración de pasaje -coches particulares- y tráfico de mercancías para una travesía que se iría desde las 24a 28 horas desde Bouzas. El billete se vendería a 350 euros para dos personas con turismo y 800 en caso de camiones. El buque podría llevar 150 pasajeros y 200 vehículos. La idea inicial era contar con un servicio al menos una vez a la semana que enlace con Cork, en Irlanda, que perdió el enlace por barco con Santander al trasladar sus operaciones la naviera Brittany Ferries a Bilbao, que desde entonces viaja hasta un puerto próximo a Dublin con carga. Responsables de la Autoridad Portuaria de Cork realizaron en febrero, justo antes de la pandemia, una visita a Vigo para devolver la que había girado una delegación viguesa a la ciudad irlandesa. En ambos casos hubo satisfacción con las condiciones. El apoyo de Cork es fundamental para que la línea marítima sea viable, al tratarse de un puerto nodal de la UE, que le permite acceder a ayudas comunitarias. Vigo, en cambio, no lo es.
El crucerismo tocó fondo en 2020
Las grandes navieras ya han comenzado a programar travesías, pero al menos en España no se espera ninguna novedad a corto plazo, nunca antes de abril o mayo de 2021 se podría reanudar, quizá en el segundo semestre, una vez las campañas de vacunación comiencen a funcionar y llegar a millones de personas para que se animen a embarcarse. Antes, imposible.
En 2020, Vigo, como el resto de puertos, finalizó la temporada cuando iba a empezarla, en marzo, con un descenso del 93 por ciento sobre 2019.
Es lo mismo que ha pasado en el resto de transportes, pero de forma más agudizada en el marítimo al tratarse de travesías de vacaciones, de las que se puede prescindir, al contrario que otros desplazamientos como el avión o el tren, que también han caído en picado durante el ejercicio que está a punto de finalizar.
Como estadística puramente anecdótica, la Estación Marítima viguesa fue la que más movimiento registró durante 2020 en toda la franja cantábrica y atlántica y el total de cruceristas desembarcados fue de 9.425 en Vigo, por 6.586 en A Coruña y una cifra similar en Oporto-Leixoes. La media del organismo público Puertos del Estado fue un descenso del 86,3 por ciento sobre 2019.
Los puertos canarios encabezan los movimientos de pasajeros y en la península un año más Barcelona, con 203.276 y una caída del 94 por ciento.
Los consignatarios vigueses mantienen el calendario a cero al menos hasta bien entrado el nuevo año, a la espera de la pandemia remita y que el Gobierno levante la prohibición de que los buques de pasaje escalen. Vigo es una de las ciudades elegidas por el Ejecutivo para que puedan entrar barcos con viajeros, pero sólo en ciertas condiciones. n
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