La Navidad llega en agosto para quienes buscan la suerte

Los vigueses son supersticiosos y hacen cola en quioscos y administraciones en los que tocaron premios el año pasado

Cola de gente en busca de ese número que les haga poseedores del Gordo de Navidad
Cola de gente en busca de ese número que les haga poseedores del Gordo de Navidad | J.V. Landín

Mientras el termómetro roza los 30 grados y las terrazas de Porta do Sol se llenan de veraneantes, decenas de personas esperan para comprar un décimo de la Lotería de Navidad. Aunque todavía quedan más de cuatro meses para el sorteo, varios quioscos y administraciones de Vigo ya preparan la campaña navideña. Entre ellos destacan Dulces Caprichitos, el quiosco de Merchi y la Administración número 1 de Cabral.

Dulces Caprichitos, un pequeño punto mixto de venta de loterías, se ha convertido en uno de los establecimientos más conocidos de Vigo. Según Juan Fernández, responsable del negocio, la campaña comienza en julio y alcanza su punto fuerte en agosto. Durante estas semanas, la mayoría de los clientes buscan principalmente la Lotería de Navidad.

La Administración número 1 de Cabral, situada en Ramón Nieto, experimentó un importante aumento de clientes tras repartir el tercer premio del Sorteo Extraordinario del pasado año. Aunque el ganador no fue identificado, la afluencia de compradores aumentó desde el día siguiente al sorteo.

Algo similar ocurrió en el quiosco Merchi, en la carretera de Bembrive, donde se vendieron cuatro décimos premiados con el tercer premio del Gordo de Navidad. Los ganadores, como ocurre habitualmente, mantuvieron su anonimato.

Dulces Caprichitos ha repartido importantes premios en los últimos años, incluyendo décimos agraciados con El Gordo en 2018, 2020 y 2023. Este historial ha convertido el quiosco de Porta do Sol en un lugar de referencia para quienes buscan un número de la suerte.

Durante el verano, muchos visitantes aprovechan sus vacaciones en Vigo para comprar un décimo como recuerdo, con la esperanza de que pueda convertirse en un premio. Es el caso de turistas como Violeta y su madre, llegadas desde Barcelona, que descubrieron el quiosco por la gran afluencia de personas.

Otros compradores mantienen una tradición de años. Fernando Paz lleva más de una década comprando allí porque considera que “aquí siempre toca”. Para él, adquirir lotería es una costumbre más que una inversión, y si ganara un gran premio asegura que lo compartiría con sus hijos.

La fama del quiosco también provoca largas colas, aunque algunos clientes habituales, como Elvira y Martín, acuden principalmente para otros juegos como la Primitiva y reconocen que el establecimiento tiene mucha fama.

La superstición continúa siendo un elemento importante en la compra de lotería. Juan Fernández explica que algunos clientes realizan rituales como pasar los décimos por amuletos o entrar con un pie determinado para atraer la suerte.

Aunque Fernández recuerda que todos los décimos tienen las mismas probabilidades de resultar premiados, la reputación de estos establecimientos sigue creciendo gracias a los premios repartidos y a la confianza de sus clientes.

En definitiva, muchos compradores creen que algunos lugares tienen una suerte especial, aunque la estadística mantiene que todos los números parten con las mismas posibilidades de ganar.

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