Un “narcopiso” altera la vida de miles de vecinos de Coia

Ante la alarma social, recogen firmas, preparan movilizaciones y denunciaron la situación en la Comisaría de Policía

La calle Estrada, en Coia
La calle Estrada, en Coia | Atlántico

Empezó como menudeo y trapicheo en las calles y se ha terminado convirtiendo en un peligro y motivo de tensión permanente para miles de vecinos de Coia, que han denunciado en la Comisaría de Policía la existencia de un narcopiso en el número 20 de la calle Estrada y con ello un incremento de incidentes, altercados y actos vandálicos. Han comenzado a organizarse para salir a la calle y pedir firmas para una actuación policial y judicial urgente que de momento tendrá que esperar. Fuentes de la Policía señalaron que no comentan investigaciones en curso. Un portavoz vecinal sostenía ayer que el inmueble se ha convertido en un punto habitual de tránsito de personas presuntamente relacionadas con el consumo y el tráfico de sustancias estupefacientes. Según relatan, durante los últimos meses y especialmente en las últimas semanas se ha producido un incremento significativo de entradas y salidas de personas, así como episodios de alteración de la convivencia en zonas comunes del edificio y en espacios públicos.

Los residentes afirman haber detectado situaciones recurrentes de conflictividad en el portal, escaleras y accesos al inmueble, así como la presencia continuada de personas permaneciendo en la vía pública en las inmediaciones de las calles Estrada, Castelao y Grove. Asimismo, los vecinos muestran una especial inquietud por la reciente incorporación al entorno de una persona que, según diversas informaciones conocidas por los residentes, estaría presuntamente vinculada al tráfico de drogas y habría sido objeto de actuaciones policiales en otros inmuebles de la zona. Los afectados aseguran que agentes policiales les trasladaron su preocupación por el posible incremento de consumo y distribución de sustancias estupefacientes, lo que podría agravar la sensación de inseguridad.

Los vecinos consideran que esta situación está teniendo consecuencias directas en el barrio y relacionan con ella un aumento de robos, hurtos, daños materiales y actos vandálicos que afectan tanto a propiedades privadas como al mobiliario urbano. Además, advierten de que la creciente afluencia de personas vinculadas a estos entornos genera preocupación entre residentes, comerciantes y familias. La alarma social, señalan, se extrema por la cercanía de tres centros educativos, circunstancia que ha incrementado la preocupación ante la posibilidad de que se produzcan incidentes que afecten a menores o a la comunidad educativa.

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