“La música no tiene género, pero el canon sigue siendo masculino”

La pianista Esther Vela interpretó ayer en el Conservatorio Profesional quince piezas sin revelar la autoría y pidió al público que adivinara si eran de hombres o mujeres

Esther Vela, en el Conservatorio Profesional de Vigo.
Esther Vela, en el Conservatorio Profesional de Vigo. | Atlántico

La pianista y pedagoga Esther Vela ofreció ayer en el Conservatorio Profesional de Vigo una conferencia-concierto para visibilizar la obra de compositoras históricas y reflexionar sobre los prejuicios que aún persisten en el ámbito musical, con motivo de la semana de la igualdad que celebra el centro. Con una amplia trayectoria como intérprete y docente en el Conservatorio Profesional Municipal de Barcelona, Vela puso el foco en cómo el canon musical tradicional ha invisibilizado a las mujeres.

“Un estereotipo común es pensar que no había compositoras o que las que existían no eran buenas”, explica. Según la pianista, la realidad demuestra lo contrario: existen cientos de obras de mujeres que han quedado fuera de los programas educativos y de las salas de concierto. Plataformas como el proyecto Petrucci permiten acceder a miles de partituras de autoras cuyos derechos de autor ya han caducado.

Vela subraya que la ausencia de compositoras en la formación genera un círculo difícil de romper. “Yo estudié tres carreras superiores de música y nunca interpreté una obra de una mujer durante mis estudios”, recuerda. Por eso, su trabajo busca ofrecer referentes a las nuevas generaciones y demostrar que las mujeres pueden ser compositoras e intérpretes de calidad.

En su conferencia, la pianista interpretó quince piezas sin revelar la autoría y pidió al público que adivinara si eran de hombres o mujeres. “Si no puedes distinguirlo al escuchar la música, quizá no hay tanta diferencia en calidad como se cree”, afirma.

Además, Vela destaca la desigualdad en las orquestas, donde muchas siguen siendo mayoritariamente masculinas, y celebra iniciativas como las audiciones a ciegas, que ayudan a reducir sesgos. Para ella, la música no tiene género y defiende que lo importante es la calidad y la emoción que transmite.

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