La música cubana llega a Vigo con el espíritu de Buena Vista Social Club

El renovado proyecto reúne sobre el escenario a intérpretes veteranos y nuevas generaciones forjados en la música tradicional

Sección de vientos de la orquesta que tocará en Vigo.
Sección de vientos de la orquesta que tocará en Vigo. | Atlántico

El espíritu de la música tradicional cubana, popularizado a finales del siglo XX por el mítico Buena Vista Social Club, volverá a sonar en Vigo el próximo 25 de enero de 2026 de la mano de Estrellas de Buena Vista y Más. El espectáculo, incluido dentro del “Live in Havana Tour”, llegará al Auditorio Mar de Vigo con una formación de 16 músicos y bajo la dirección musical de Pancho Amat, uno de los grandes referentes internacionales del tres cubano (instrumento similar a la guitarra, pero con tres pares de cuerdas harmonizadas).

El proyecto nace con la voluntad de preservar y dar continuidad a un legado musical que marcó a varias generaciones de oyentes en todo el mundo. “La idea es continuar la huella que dejó Buena Vista a partir de la música tradicional”, explica Amat. Una música que, según subraya, sigue viva más allá de los nombres propios: “Las caras más visibles ya no están, pero el repertorio sí está, porque forma parte de la tradición cubana”.

Estrellas de Buena Vista y Más reúne sobre el escenario a músicos que participaron en la primera etapa del fenómeno Buena Vista junto a intérpretes de nuevas generaciones que mantienen esa misma herencia sonora. El resultado es una propuesta que combina fidelidad y renovación. “El público va a escuchar los temas emblemáticos de Buena Vista, con una sonoridad ya propia de esta orquesta, sin alejarnos del concepto de la tradición”, señala el director musical.

Uno de los grandes valores del espectáculo es su riqueza instrumental. Junto a la percusión afrocubana —bongó, tumbadora y timbales— y el inconfundible tres cubano, la formación cuenta con una cuidada sección de vientos que permite recrear distintos paisajes sonoros de la música tradicional de la isla. Trompetas, flauta, clarinete y saxofón se alternan según el carácter de cada tema.

Como director musical, Pancho Amat concibe el concierto como un recorrido dinámico y en constante transformación. La selección del repertorio y su orden responden a un equilibrio pensado para mantener la atención del público. “A la hora de escoger las canciones buscamos que el colorido sonoro vaya alternándose constantemente, que un tema contraste con el siguiente, siempre sin salirnos de la tradición”, afirma.

El Live in Havana Tour ha recorrido en los últimos años escenarios de Europa y América Latina, con conciertos que suelen prolongarse más allá del tiempo previsto gracias a la respuesta del público. Vigo será una de las paradas destacadas de esta gira. “La vida del artista es esa conexión con el público; nosotros no seríamos nada sin él”, subraya Amat.

Las entradas para el concierto del domingo 25 de enero, a las 20:00 horas, ya están disponibles en teuticket.com.

Pancho Amat: “En mi pueblo la bodega, carnicería o carbonerías eran de gallegos”

Pancho Amat, durante una actuación de la gira.
Pancho Amat, durante una actuación de la gira. | Atlántico

Pancho Amat atiende a Atlántico entre conciertos para desvelar secretos de la actuación y recuerdos imborrables de su infancia.

¿Cómo organizáis el repertorio?

A la hora de escoger el repertorio, el orden del concierto, tú vas buscando que constantemente el colorido sonoro vaya alternándose. El tema que suena de una manera, después va a venir otro que va a contrastar con este, sin alejarte de la tradición.

¿Cuánto dura el concierto?

A veces venimos y nos dicen, tienes que tocar el concierto una hora cuarenta, una hora cuarenta y cinco, y terminamos tocando dos horas y cuatro. El público pide más.

Galicia es tierra de emigrantes, muchos de ellos en Cuba. ¿Qué conexión siente al llegar aquí?

Recuerdo en mi casa los almuerzos de mi padre, que era carbonero, con sus colegas, tenían aquellos señores con sus boinitas. Le decía a mi padre, “que gorra más rara”, y me decía, “no, es una boina”. Mi vecino, el que tenía al lado de mi casa, era precisamente gallego. En mi pueblo, al sur de La Habana, la bodega, la carnicería y las otras carbonerías que había en el pueblo eran de gallegos. Incluso, fíjate, esto es una curiosidad que tiene un toque de humor: una ferretería en la ciudad de La Habana, la más recurrente, porque a todo el mundo se le rompen piezas de la casa. Los cubanos le decían Feíto y Cabezón, pero eran dos apellidos gallegos, Feito y Cabezón.

¿Qué sensación les deja el público al terminar?

Una alegría, hermano, tremenda. No seríamos nada sin ellos.

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