Las municipales en Vigo, un año después: del nuevo Halo a la marcha de Tapias
Aniversario de las últimas municipales, que dejaron todo parecido. El mayor cambio, el relevo inesperado en el PP local
Hace hoy un año, el PSOE logró en Vigo su segundo mejor resultado electoral en unas municipales con más de 80.000 votos, unos 20.000 menos que cuatro años atrás, pero suficientes para revalidar la mayoría estratosférica, con 19 concejales (20 en las anteriores, la absoluta está en 14). Pocos cambios de calado: el PP ganaba un edil con la nueva candidata; el BNG dos y Marea de Vigo desaparecía del mapa. La organización local no ha variado, aunque el alcalde, que a los 76 años iniciaba su quinto mandato, se quedó sin la Diputación y la presidencia de la FEMP que había ostentado durante los ocho años anteriores. El calendario electoral ha condicionado casi todo: en un año, cuatro elecciones seguidas (municipales, generales, autonómicas y europeas) que han desajustado y ralentizado todavía más la maquinaria administrativa.
Sí ha habido ruido de fondo en el PP, que en este tiempo se ha quedado sin la que era su líder, portavoz, presidenta local y vicepresidenta de la Diputación, Marta Fernández-Tapias, que de forma inesperada abandonó todo para iniciar otra vida al margen de la política, dejando al primer partido de la oposición en la ciudad descabezado. Todavía no ha resuelto este asunto, pendiente de un congreso que no se celebrará probablemente hasta que pase el verano y que deja al partido tocado. La marcha de Tapias supuso la entrada de Patricia García, expresidenta de Círculo de Empresarios, que ahora es además de concejala, diputada en el Parlamento de Galicia. Luisa Sánchez pasó a ocupar la vicepresidencia de la Diputación en Vigo. Ambas, Patricia García y Luisa Sánchez, son las candidatas a suceder como presidenta a Fernández-Tapias. Sería la cuarta consecutiva en el PP vigués, salvo recuperación del exconselleiro Julio García Comesaña, ahora viceportavoz en el Parlamento gallego.
En este año, pocos cambios en la política local, pero notables altibajos en los resultados. El PP tuvo su punto más bajo en las municipales, con 25.000 votos, más que cuatro años atrás pero muy por debajo de la media, que ahora se sitúa en torno a 54.000, los que logró en las generales y en las autonómicas. El PSOE bajó a 63500 en las generales (pero fue de nuevo primera fuerza) y cayó en picado en las gallegas, con 30.700 votos, siendo tercero. El BNG tuvo dos resultados discretos, en torno a 15.000 votos en municipales y generales, y un éxito absoluto en las gallegas, con casi 57.000, siendo por vez primera la más votada en Vigo.
En cuanto a la gestión, los primeros doce meses han estado presididos por los sucesivos procesos electorales, algo nunca visto, y por el conflicto en Vitrasa, que amainó después de meses de bronca. La gran inauguración fue el Halo, en febrero, pieza cumbre del Vigo Vertical, que seguirá. En el ámbito del urbanismo, dos clásicos siguen sin resolverse. Por un lado, Barrio do Cura, que cuenta con licencia para construir la primera edificación, pero que ha recibido una sentencia negativa que obligará a realizar ajustes. Por otro, el Plan General, al que solo le resta su paso final por la Corporación tras nueve años de trámites. Quizá en junio. Y con los proyectos que acumulan años, pocas novedades: más informes para el AVE por Cerdedo y compromisos firmes de que el AVE Vigo-Oporto esté listo en 2032. La autovía a Porriño, sin Presupuestos.
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