Mujer, migrante y de raza negra: “Al verme, el trabajo ya estaba ocupado”

Maurilín González y Juliana Fío contaron su experiencia en el Encontro da Muller de UGT Vigo, que puso el acento en su doble discriminación

Maurilín González y Juliana Fío, entre las secretarias de igualdad de UGT Galicia y Vigo, Trinidad Campos y Laura Amez.
Maurilín González y Juliana Fío, entre las secretarias de igualdad de UGT Galicia y Vigo, Trinidad Campos y Laura Amez. | Atlántico

“No pedimos privilegios, pedimos derechos”, aseguró Maurilín González, trabajadora migrante procedente de Venezuela que, junto con Juliana Fío Nene, que nació en Angola, fueron protagonistas ayer del XXX Encontro sindical da Muller de UGT Vigo. La cita del sindicato en Vigo analizó la doble discriminación de las mujeres migrantes trabajadoras.

Una discriminación que es triple en el caso de las trabajadoras de raza negra. Como Juliana Fío. Nació en Angola y vive en Vigo desde hace 27 años. Tiene nacionalidad española, pero que ha tenido que vivir duros problemas por la discriminación. “En nuestro caso, los que somos de raza negra, más. Porque, por ejemplo, llamas para un trabajo y, en principio, por teléfono, todo va bien. Pero a la hora de la entrevista, llegas y te dicen, pues ya estaba ocupado”, explicó, relatando su experiencia.

Se preguntaba Juliana “¿por qué si se necesita gente y con experiencia, y tú tienes esa experiencia, cuando vas personalmente te dicen: el trabajo ya está ocupado?”.

Considera que a veces pasas el filtro del empresario, pero llega el momento de los compañeros. “Puedes encontrar una compañera o una encargada que no le caes bien y eso es suficiente para que, sin conocerte, te juzguen. Te quedas sola y en un día te dan una carta de despido”, relató. “En los últimos años, me afilié a UGT y desde ahí creo que me va un poco mejor”.

Sobre su momento actual, contó que “el jefe que tengo es una persona que entiende muy bien las cosas", porque durante años tuvo "muchos problemas para encontrar trabajo”, a lo que añadió la dificultad de la vivienda. Explicó que para alquilar tuvo que ir su jefe: “Le dijo al casero que, si yo no pagaba, pagaría él. Aún así, le dijo, es que es negra. Y mi jefe le preguntó, ¿cuál es el problema, que pague o que sea negra?”.

Maurilín González nació en Venezuela y tiene nacionalidad española. Ha trabajado en lugares muy distintos y ahora lleva 7 años en Glovo, en plena huelga. Maurilín destacó en el encuentro de UGT que “muchas mujeres son el sustento de nuestros hogares”. En concreto, su trabajo tiene muchos condicionantes, porque “trabajamos en la calle con lluvia, granizo, calor extremo, nieve o riesgo de tráfico y accidentes. Contamos con incentivos económicos, que nos empujan a repartir en mayor peligrosidad”, precisó. Recordó que “durante muchos años fuimos repartidoras autónomas y asumimos gastos de combustible, IRPF y cuotas. Después llegó la contratación laboral. Pero los problemas no pararon ahí. La realidad diaria es que trabajamos bajo presión, con salarios bajos, horarios inestables, alta intensidad de trabajo y dificultad para compaginar nuestra vida laboral con la familiar”, subrayó.

Interseccionalidad

En la jornada, que contó con el secretario de UGT Galicia, Cristóbal Medeiros, y el comarcal, Ernesto Fontanes, intervino la abogada especializada en igualdad Laura Seara, para abordar la interseccionalidad. Es una teoría que explica cómo se cruzan las distintas identidades sociales y sistemas de opresión de una persona. Explicó que el término fue acuñado en 1989 por la estadounidense Kimberlé Crenshaw, que sostiene que factores como el género, la raza, la clase social, la orientación sexual o la discapacidad no actúan de forma aislada. Al combinarse, generan discriminación que van más allá de la suma de sus partes. “Es una teoría muy interesante, que permite intervenir desde las políticas públicas de forma más acertada”, concluded.

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