Muere Fernández Areal, fundador de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la UVigo
El primer decano de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad de Vigo deja un legado imborrable en la libertad de prensa y el Derecho de la Información
El periodista, maestro de periodistas, y primer decano de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad de Vigo, Manuel Fernández Areal, falleció esta madrugada a la edad de 95 años. Su obra es inmensa y sigue siendo un referente obligado en todo estudio sobre el Derecho de la Comunicación, la Libertad de Prensa y la historia del periodismo español. Me honro en contarme entre sus discípulos y compañeros a lo largo de mi propio periplo en el periodismo y la docencia universitaria sobre la materia.
Ferrolano de cuna, Fernández Areal pertenece inicialmente a una de las más brillantes promociones de la Facultad de Derecho de la Universidad de Santiago, de la que salieron eminentes personajes del foro, la judicatura y la docencia. Pronto se enroló en el periodismo, donde a lo largo de su vida desarrolló una inmensa labor que desembocaría a mediados de los años noventa en ser el primer decano efectivo de la Facultad de Ciencias Sociais e da Comunicación de Pontevedra. Era doctor en Derecho y Doctor en Ciencias de la Información. Ha sido el primer presidente de la Sociedad Española de Periodística, que reúne a lo más granado de la investigación en esa materia.
Fue director en una de sus más brillantes etapas de los semanarios “La actualidad española” y “Mundo internacional”. Dirigió los diarios “Segre”, de Lérida, y “Diario regional”, de Valladolid, también de la agencia “Europa Press” y fue director de programas de Televisión de Galicia. Es autor de una ingente cantidad de artículos en prestigiosas revistas de comunicación de medio mundo. En cuanto a libros, la lista es interminable, pero destacan sobre todo el camino marcado con el titulado “La libertad de prensa en España”, el “Derecho a la Información” y “La libertad de Prensa a debate”. Fueron publicados en 1971, en pleno franquismo y es un análisis valiente sobre la ley de prensa de Fraga.
Precisamente, en ese sentido, hay que destacar su propia peripecia personal, ya que siendo director de “Diario Regional” de Valladolid, dado que era alférez de complemento de Infantería, fue sometido a un “consejo de guerra” por la publicación de un artículo donde sugería la necesidad de crear un ejército profesional, como luego sobrevendría, frente al viejo sistema de recluta tradicional. Toda esta peripecia la contaría en el libro “Consejo de Guerra. Los riesgos del periodismo bajo Franco”, que fue publicado por la Universidad de Vigo y la Diputación de Pontevedra en 1997.
Fernández Areal proponía la reducción del servicio militar a tres meses y un concepto moderno de la defensa nacional, de modo que se evitara tener a la juventud vivaqueando en los cuarteles durante una parte de sus vidas que podría ser aprovechada para otros menesteres y su formación.
El origen de todo el proceso estaba en un artículo, dentro de su sección “Sin esconder la mano”, titulado “Un proyecto realista”, donde comentaba el proyecto francés de reducir el servicio militar y proponía en suma que aquel ejemplo francés se aplicara en España. La Capitanía General de la VII región militar nombró un juez especial para procesar a Fernández Areal por “injurias al Ejército” y el asunto siguió su curso, agravado porque se le aplicó el Código de Justicia Militar. Curiosamente, el periódico que dirigía el procesado recibiera no mucho antes el “Premio Ejército” por su tratamiento de los temas militares, que el propio Fernández Areal recogiera. Y ahora, hubo de presentarse y ser recluido en prisiones militares, en un viejo cuartel.
Lamentablemente, nuestro hombre no recibió ni el respaldo ni el apoyo que merecía, salvo los colegas de profesión y algunas autoridades civiles, del Ministerio de Información y Turismo, cuyo delegado en Valladolid tuvo un papel especialmente miserable y cobarde. Finalmente, en su condición de alférez de complemento en situación de disponible, Fernández Areal fue condenado por el delito de “injurias al Ejército” a seis meses y un día de prisión, con las accesorias de suspensión de empleo y suspensión de todos cargos públicos, profesión, oficio y derecho de sufragio durante el tiempo que dure la condena. En la misma sentencia se proponía, dada la trayectoria del condenado, la condonación de la pena, o sea, el indulto, considerando que había cometido un error al escribir lo que escribiera. Todo esto se cuenta, con cierto sentido de ironía y humor, en un libro realmente interesante. Sus últimos años convivió con una progresiva enfermedad que no quebraron su ánimo ni su sentido del humor y hasta bien avanzada siguió escribiendo.
Sit tibe terra levis.
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