Las motos eléctricas se imponen en la orografía de Vigo
Movilidad
Esta nueva forma de movilidad se extiende en la ciudad para la circulación urbana, ir a la playa o al estadio de Balaídos
La movilidad en Vigo busca nuevas alternativas al aumento del vehículo particular. Usuarios, en su mayoría jóvenes, han mudado a una forma flexible de desplazarse que está muy extendida en grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Sevilla. De una forma ecológica y asequible a todos los bolsillos. Ricardo Rodríguez creó hace dos años Motiños Vigo, una empresa de alquiler de motocicletas eléctricas donde se destila el ‘reservar, desplazarse y aparcar’. Una opción que, según señala Rodríguez, ha tomado como referencia otras ciudades de España con buena acogida y la implementó en Vigo para sortear la complicada orografía de la ciudad. “Noté que las cuestas dificultaba mucho el moverse a pie. Entonces, pensé que sería buena idea un alquiler de motos eléctricas de baja cilindrada que se pudiese manejar de forma sencilla”, aseguró. No inventó nada, solo plasmó lo que encontró en sus viajes por las ciudades más importantes del país: “Vigo tiene una población muy potente. Tenía todas las papeletas para que aquello funcionase”.
Primero se centró en la movilidad urbana. En trayectos que permitían desplazarse entre Travesía de Vigo y Balaídos. Con la facilidad de poder aparcar en donde sea y acceder a ella a través de una reserva en la aplicación. Luego, amplió horizontes hacia Navia y Bouzas, dos barrios periféricos con mucha población. “En Navia son más de 7.500 personas y las conexiones no son muy buenas. En Bouzas, la gente lo usa mucho para pasear el fin de semana o para un tardeo”, señaló Rodríguez. Con una flota de 30 motos primero y 20 más en los siguientes 3-4 meses, la acogida fue buena. Tanto que en los meses de verano se amplió el rango de funcionamiento hacia Samil. Una ruta muy utilizada por los usuarios en los meses de calor. Pero, sin duda, el desplazamiento estrella es para ir a Balaídos a presenciar un partido del Celta. “Antes del final, compruebo que se reservan todas las que están en esa zona. La gente ya reserva su moto dentro del estadio”, apuntó. También se utiliza mucho para salvar la pendiente que existe entre el Centro Comercial de A Laxe y Pizarro.
Esta forma de movilidad tuvo su expansión durante este año. Tanto que la aplicación ya supera los 13.500 usuarios. La mayoría, jóvenes de entre 20 y 35 años, sin vehículo propio y con cierto descontento ante la dificultad de aparcar en la ciudad. Su mayor uso también se entiende, según Rodríguez, en un sistema de transporte urbano obsoleto y que no ofrece facilidades al viajero en zonas concretas. “Suele ser más asequible que el taxi y complementario al Vitrasa. Solo ponemos la alternativa para que se utilice uno u otro medio”, señaló. El objetivo de la empresa es, además de facilitar una nueva movilidad, que el transporte propio sea cada vez menos habitual y que las ciudades cambien a un desplazamiento sostenible y ecológico.
Aparcamiento
Aparcar motocicletas en Vigo es tarea sencilla. Tan solo hay que cumplir la ordenanza municipal. Se permite, en aceras de tres metros de ancho o menos, una distancia al bordillo inferior a los 50 centímetros y que no entorpezca el paso de peatones. En aceras más amplias, se puede aparcar en batería o semibatería. Una normativa flexible que no existe en otras ciudades. “Quise implementar algo similar a Motiños en A Coruña y me fue imposible. Tenía muchas complicaciones en el aparcamiento”, aseguró Ricardo Rodríguez. En Vigo, incide en la sencillez y la colaboración de usuarios y entes externos a la empresa, como la Policía Local: “Una vez, un usuario dejó la moto mal aparcada, obstaculizando un poco un vado. En vez de retirarla y llevarla al depósito, me avisaron para que la aparcase bien”.
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