Morris, Antonio Durán: “Soy vigués, de Teis y celtista, es algo que no se puede explicar con palabras”

Actor de teatro, cine y televisión. Pionero en series de la TVG

Morris, con la medalla Oroza, que le entregaron esta semana.
Morris, con la medalla Oroza, que le entregaron esta semana.

Morris, Antonio Durán (Vigo, 1959) es y ejerce de vigués. Su trayectoria profesional y su promoción de la ciudad le ha valido la distinción del pleno.

Se puede decir que ya es profeta en su tierra.

Discrepo, aunque siempre me he sentido muy querido en lo personal.

Con la maleta preparada, pero siempre vuelve a Vigo.

Sí. Nunca cambié la residencia. Cuando echaron a andar el Centro Dramático Galego y la TVG, porque todo aquí tiene muy pocos años, la mayoría de los actores se trasladaron a Santiago, pero yo me seguí aquí. Solo que quedé a dormir tras un accidente, por cuestiones de seguridad. A Vigo siempre me unió una relación de amor-odio. Si me paso más de quince días aquí, se me cae encima la ciudad, pero si llevo tiempo sin venir, necesito volver.

También su infancia la pasó aquí. ¿Cuáles son sus recuerdos?

Yo soy más de Teis que de Vigo. Allí fui feliz hasta los 18 años, con una infancia muy divertida. Crecí en Purificación Saavedra, justo delante del mercado. Recuerdo frases típicas como “voy a Vigo” cuando querían venir al centro, algo muy de barrio. Mi madre, que era una madraza, nos llevaba a la playa de la Punta y los domingos íbamos a Chapela. Mantengo un grupo de amigos desde hace 30 o 40 años, que no son del mundo de la escena, sino de la música.

¿Qué destacaría de Vigo?

Me gusta porque si quieres dar la nota, puedes, pero si quieres pasar desapercibido también se puede mantener el anonimato. Aquí todo el mundo va a toda velocidad. En Coruña o en Ourense se visten y salen a pasear, aquí vamos a toda prisa por Príncipe, siempre tenemos un destino. Me gusta la estética gris, industrial de esta ciudad. En épocas que necesito pensar, tomar decisiones, camino mucho, voy a Bouzas por la zona de los astilleros, de las conserveras. Es una ciudad dura y amable al mismo tiempo, con una oferta cultural interesante pero que hay que investigar para encontrarla. Tenemos dos salas de teatro alternativo y hay conciertos variados. Soy vigués, de Teis y celtista, es algo que no se puede explicar con palabras.

Es entonces un sentimiento interiorizado.

Voy a contar una anécdota. Cuando estrenamos “Shock” la presentamos a la prensa en una nave de Almendralejos. Era mi primera obra con el Centro Dramático Nacional y estaba muy nervioso, entraba y salía a fumar. Entonces, el guardia de seguridad me paró y me preguntó “pero usted, ¿de dónde es?”, refiriéndose a mi acreditación, y lo primero que me salió fue “yo soy de Vigo”.

¿A quién le va a dedicar el galardón?

A mi familia más cercana, a mi hermana, mi cuñado y mis sobrinos. Como muchos vigueses, vengo de una familia ourensana, mi madre, que ya falleció hace años, estaría muy orgullosa.

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