El Monasterio de Vigo vuelve a la vida al cumplir 100 años
La pequeña comunidad religiosa conformada por monjas africanas y dos españolas mantiene sus hábitos de oración y trabajo en el convento histórico, obra de Palacios
Patrimonio Cultural de Galicia está realizando un estudio pormenorizado de la situación en que se encuentra el Monasterio de las Salesas Reales, en Teis, obra del genial Antonio Palacios, para iniciar una rehabilitación de la fachada y otros elementos. Se trata del único monasterio de Vigo y está ocupado en la actualidad por siete religiosas, la mayoría de origen africano, como la propia madre superiora, Sor Virginia, natural de Kenia y monja de vocación desde niña. Lleva algo más de 27 años en España, de ellos casi 25 Lugo y los tres último en las Salesas Reales, en este caso con la esperanza de dar nueva vida a un conjunto lleno de historia que está a punto de cumplir 100 años. Al edificio, asegura le hacen falta muchas cosas para mejorar su habitabilidad, comenzando por las ventanas y sobre todo el tejado “para que no haya goteras”, cuenta desde la entrada, un enrejado tras el que se coloca para hablar. Un avance muy grande sobre el pasado reciente, cuando la comunicación se realizaba a través de un torno, que ocultaba la cara de las religiosas de clausura, o mejor, como ellas dicen, de vida contemplativa. Los tiempos han cambiado, y hay algunos avances. “Era una pena cerrar este monasterio, vinimos aquí para revitalizarlo”, cuenta en un buen español Sor Virginia. La comunicación fue el primero de sus problemas al llegar a España, porque fue a un convento de Lugo donde nadie sabía inglés, reconoce.
En el monasterio hay dos monjas españolas, que son las mayores, y cinco africanas, de Kenia, Ruada y Burundi. Todas ellas comienzan el día con la oración a las seis de la mañana y luego continúan rezando y trabajando. El huerto no está todavía en condiciones, aunque el invernadero ya se encuentra listo para su uso y la idea es hacer plantaciones ecológicas. De momento, con este tiempo, imposible. También esperan que haya una incorporación con una novicia, una española que se acercó al monasterio y se mostró interesada. Pero el proceso es largo. “De entrada, les damos un año para que puedan venir y compartir con nosotras, para que conozcan esta vida y ver si les gusta. Si sigue adelante, van a un convento a Burgos -donde ahora está la joven- y más adelante ya se convierten en monjas, pero es muy largo y siempre contando con que tengan claro qué quieren, desde la libertad”, señala.
‘Siempre tuve clara mi vocación’
Mucho antes de convertirse en Sor Virginia, era una joven keniata que vivía con su familia católica y que muy pronto, asegura, notó la llamada. “Era una niña, conocí a una monja y pronto noté la vocación con claridad y la alegría de la entrega”, explica. Su familia no se opuso, aunque le pidió que realizara sus estudios, lo que hizo. Quería ser profesora, pero desde España una familiar le animó a cumplir con su deseo. Así se plantó en Lugo, hace 27 años. Recuerda que su abuela no era partidaria de que se hiciera religiosa por ser pequeña y no haber terminado el colegio, pero antes de morirse le dijo que adelante. Ahora en Teis, destaca que el monasterio cumplirá un siglo, que se celebrará con un año jubilar. Y que su vida es un permanente “dar gracias a Dios por haberla llamado a la vida consagrada”, incluso por la lluvia de estos días “bendecid al Señor, porque luego vendrán días secos y hará falta”. Con todo, se reconoce sorprendida por la sucesión de temporales, pero advierte de que los vigueses también lo están. Y lo mismo del frío, “que soporto igual que los españoles”. En su nuevo destino está contenta. “Muy feliz con la gente de Vigo, que nos quiere mucho”.
Rehabilitación pendiente de la fachada y otros elementos
Las Salesas es uno de los proyectos del arquitecto Antonio Palacios, lo que ya de por sí garantiza la exigencia de conservación, como también son en Vigo el García Barbón y el banco Viñas. En el caso de las Salesas, es uno de los edificios religiosos de Palacios, autor también de la iglesia de Carballiño y el templo votivo de Panxón, ambos en Galicia. Una delegación de arquitectos de Patrimonio realizó una inspección a fondo para constatar la situación real del inmueble y las necesidades. Las religiosas ya se habían dirigido a la Xunta en el pasado para buscar algún tipo de ayuda, que ahora se hará efectiva, aunque todavía no sabe cuál será la inversión a realizar “al menos hasta que tengamos en informe preciso, y a partir de ahí veremos si hacemos directamente la actuación o hay que encargarla”, indicaron en Patrimonio Cultural de Galicia. En todo caso, como mínimo se actuará en el mantenimiento sobre la fachada, las ventanas y otros elementos de carpintería que se encuentran en malas condiciones. “Las religiosas nos dijeron cuáles eran sus prioridades y ahora actuaremos, es un edificio histórico de Palacios y vamos a intervenir hasta donde sea posible”.
El proyecto de Antonio Palacios, como otros en Vigo (comenzando por el ambicioso Plan de Urbanismo aprobado durante la República), se quedó apenas a medias y solo pudo ejecutar el primero de los pabellones previstos. No obstante, lleva su huella en su estructura exterior, con el sello visible del arquitecto porriñés. Fue proyectado en estilo regionalista, con un cierto aire medieval, con varios pabellones, aunque finalmente solo se construyó uno.
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