Más de la mitad de los AVE entre Vigo y Madrid sufren retrasos

Jornada aciaga ayer con cuatro trenes reflejando demoras superiores a los 50 minutos tras el día de huelga

Pasajeros a punto de tomar un AVE en la estación intermodal de Urzaiz
Pasajeros a punto de tomar un AVE en la estación intermodal de Urzaiz | Vicente Alonso

Con algo más de dos años de funcionamiento en Vigo, el AVE con Madrid no muestra la mayor de las fiabilidades. En los últimos diez días, según datos analizados de los gps ferroviarios, más de la mitad de los trenes de la conexión con la capital registraron algún tipo de retraso superior a los cinco minutos, tiempo que marca Renfe para catalogar un servicio como impuntual. En especial los de ayer, que dejaron clara la mala racha por la que navega el sistema ferroviario actual. Ya comenzó con un severo retraso de casi tres horas en el último tren AVLO entre Madrid y Vigo el pasado jueves, día de la huelga del sindicato Semaf, y continuó con una demora de casi dos horas en el primer tren que partió ayer desde Urzaiz a las 5:50 horas. Los dos primeros AVE del día desde Chamartín también llegaron a Vigo con 51 y 67 minutos de retraso, respectivamente.

Entre Vigo y Madrid circulan ocho servicios cada día, muchos de ellos por la mañana. Ninguno supera el 70% de puntualidad. El más acertado con los horarios es el primer servicio del día desde Urzaiz, a las 5:50 horas, con una media de seis minutos de retraso. La fiabilidad en el Vigo-Madrid va cayendo según pasa el día y, el último de las 17:25 horas, ya refleja una puntualidad del 38% y una media de 18 minutos de demora. En las últimas dos semanas, ese tren diario solo llegó puntual en 5 días.

En sentido inverso, la puntualidad cae en picado según pasan las horas. El madrugador de las 8:26 horas muestra una puntualidad del 67%, pero el último (AVLO), que hace parada en varios municipios castellano leoneses, su puntualidad en las últimas dos semanas se desploma al 15%. Contabiliza, de media, 15 minutos de retraso y tan solo dos servicios de catorce llegaron a su hora estipulada.

Los trenes que circulan por la línea del Miño también son muy tardíos. Las obras que se encuentran ejecutándose entre Redondela y Guillarei obligan a los usuarios a desplazarse en autobús entre Vigo y Guillarei, con la consecuente demora que eso supone. De los dos servicios Vigo-Ponferrada de ayer, el primero contó con hasta 85 minutos de retraso. El segundo, pese a que ayer cumplió con el horario, su puntualidad se encuentra en el 18%. El premio se lo lleva el Larga Distancia entre Vigo y Barcelona. Pese a salir actualmente desde Urzaiz y evitar el transbordo por el Miño, fuentes sindicales ya han mostrado su preocupación por el interminable trayecto de 14 horas, a la que se acostumbra sumar 2 o 3 horas más de prórroga. Ayer, a su paso por Pamplona hacia la ciudad condal, ya contaba con 27 minutos de retraso. En sentido inverso, en León, ya se contabilizaban 45 minutos de demora.

Los trenes entre Vigo y A Coruña no cuentan con tantos problemas, aunque algunos servicios sí reflejan pequeñas demoras. El más impuntual del Vigo-Coruña es el que parte de Urzaiz a las 13:15 horas (42% de puntualidad), mientras que el Coruña-Vigo de las 7:00 horas no llega a su hora prevista el 60% de los servicios. En cambio, los servicios Media Distancia que parten de Urzaiz a las 9:05, 10:40 y 18:15 tienen un 100% de fiabilidad en las últimas dos semanas. Algo que no puede decir ninguno de los trenes de la ruta Coruña-Vigo.

Menos limitaciones de velocidad de ADIF implantadas por el accidente de Adamuz

El Administrador Ferroviario ADIF rebajó las limitaciones de velocidad en el Eje Atlántico y en la alta velocidad a Madrid, pero no así en el trayecto de Larga Distancia a Barcelona. Desde Urzaiz a Santiago apenas quedan ya una limitación a 120 kilómetros por hora en Redondela por aparatos en la vía, así como un pequeño tramo en la bifurcación de San Amaro que obliga a bajar la velocidad a 100 kilómetros por hora y una reducción a 60 por hora en la bifurcación de Angueira, cerca de Santiago, por una fisura en la vía. En todo el trayecto, la velocidad permitida se sitúa en 200 kilómetros por hora. En la entrada a Santiago, el tiempo estimado de cada parada ha bajado a 4 minutos.

Para el AVE, desaparece parte de la limitación en el tramo Santiago-Ourense que obligaba a circular durante parte del trayecto a 230 kilómetros por hora, pero continúan las fijadas a la salida de Zamora por peligro de desprendimiento. En la ruta hacia Barcelona existen casi un centenar en todo el trayecto, especialmente entre Venta de Baños y Miranda de Ebro o entre Zaragoza y Barcelona por el estado de las trincheras.

las limitaciones de velocidad implementadas por ADIF fue una consecuencia del trágico accidente en Adamuz, que obligó al administrador ferroviario a extremar las precauciones en aquellos puntos en los que se podría correr el más mínimo riesgo. En el tramo de Guixar y Redondela, por ejemplo, se encuentra todo limitado a 60 y 80 kilómetros por hora ante las obras que se están acometiendo de forma nocturna. Entre Santiago y A Coruña ya han sido eliminadas todas tras ser arreglados los pequeños problemas de las vías.

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