Mirian Dilenia Baptist: “Vigo es una ciudad muy bonita donde aprendí a rehacer mi vida y a trabajar de verdad”
Nuevos vigueses
La propietaria del Bar Chantel lleva casi 14 años al frente de un local convertido en punto de encuentro para vecinos y migrantes en Ramón Nieto
Mirian Dilenia Baptist llegó a Vigo tras dar muchas vueltas por el mundo y decidió quedarse como miembro de una comunidad, la dominicana, cada vez mayor.
¿A qué se dedicaba en su país antes de llegar aquí?
Nací en Santo Domingo, y en mi casa siempre hubo negocio. Me dediqué desde niña a ayudar a mis abuelos; mi abuelo siempre tenía movimiento en la casa y de ahí aprendí a negociar por mi cuenta. Siempre he tenido mi propio negocio, incluso fui prestamista. Esa vena de luchadora la traigo desde allá.
Usted tiene una historia de vida muy internacional. ¿Cómo fue esa decisión de emigrar y qué la trajo finalmente a Vigo?
Bueno, yo no soy una emigrante común porque salí muy pequeña de mi país. Mi padre era holandés y mi madre dominicana; yo tengo nacionalidad holandesa, pero me crié entre Estados Unidos y San Martín. He andado de aquí para allá: Santo Domingo, Puerto Rico, Nueva York... A Vigo llegué por una amiga. Yo estaba en Canadá y ella me decía que aquí se ganaba muchísimo dinero en un día. Al llegar vi que no era tan así, pero decidí seguir luchando y me quedé aquí en Vigo.
¿Y qué impresión le causó la ciudad al establecerse? ¿Siente que se ha integrado bien?
De Vigo no me puedo quejar, y si lo hago, Dios me castiga. Es una ciudad muy bonita donde he aprendido a rehacer mi vida. Aquí aprendí lo que no aprendí en ningún otro lado: aprendí a trabajar de verdad, a ahorrar y a gastar solo lo que debo. Sobre la integración, pues discriminación hay en todos lados. He tenido mis problemitas, como acusaciones falsas de gente que me ha querido joder la vida, pero no han podido porque soy una mujer trabajadora y siempre voy con la verdad y la cabeza bien alta.
Usted es testigo del crecimiento de su comunidad. En los últimos 25 años, más de mil dominicanos se han instalado en Vigo. ¿Cómo ve usted esta evolución?
Es un cambio muy grande. Como bien dice, más de mil dominicanos nos hemos instalado en Vigo en estos últimos 25 años, y eso se nota en la calle y en los negocios. Yo soy una de las referentes porque llevo mucho tiempo aquí, y ver cómo ha crecido el colectivo me motiva a seguir trabajando por nuestra unión.
Usted regenta un bar muy conocido, ¿qué nos puede decir?
Es el Bar Chantel, en Ramón Nieto 12. Llevo casi 14 años luchando ahí sola. Abro de cinco de la tarde a una o dos de la mañana porque el cuerpo ya no me da para más, aunque quiero volver a abrir temprano para dejar un poco la noche. Allí vendo mi cerveza, mi cubata y, sobre todo, mis pinchos. Soy muy mencionada por los pinchos; a los gallegos, dominicanos y africanos les encantan. En mi bar se junta todo el mundo y yo me siento como una gallega más.
Al ser tantos ahora, ¿cómo ayuda usted a los que llegan nuevos?
Muchos vienen donde mí porque no tienen dónde estar. Si tengo un ladito se lo doy, y si tengo comida, les doy. También les ayudo buscando trabajo o dando la voz a amigos españoles que tienen bares. Por eso me quieren mucho. Ahora, junto a mi colega Melo, estamos formando la Asociación Dominicana en Galicia. Queremos apoyo para los nuestros porque ya somos muchos en Vigo y necesitamos una estructura propia.
¿Se ve participando en la vida pública de aquí?
¡Sí! Si me piden que haga política aquí lo haré, porque hay mucha gente nuestra con pasaporte europeo que necesita representación.
Contenido patrocinado
También te puede interesar