La mina olvidada del monte Galiñeiro
área metropolitana | VAL MIÑOR
Se trata de una zona de extracción que lleva varias décadas abandonada dentro del núcleo gondomareño de Vilas. Cuenta con minerales únicos en España y nutría de feldespato a varias industrias cerámicas de Vigo
En un emplazamiento idílico se encuentra la mina de Santa Marina, en la ladera sur del Monte de O Galiñeiro al abrigo de la punta más alta del conjunto montañoso. La poca documentación existente acerca de su historia indica que el principal recurso que extraía de las instalaciones que estuvieron en uso hasta la década de 1990 era el feldespato, de gran pureza y calidad, utilizado en diferentes industrias cerámicas de Vigo.
Sin embargo los estudios realizados por Moisés Núñez García, Raquel Antón Segurado, María Dolores Brea y Carlos José Rodríguez Vázquez con la colaboración de la Universidade de Santiago de Compostela concluyen que la zona goza de una riqueza geológica única. Precisamente la integridad de A Serra do Galiñeiro estuvo amenazada no en pocas ocasiones por empresas interesadas en la extracción de tierras raras, unos elementos inorgánicos muy escasos, valiosos y utilizados en la fabricación de procesadores electrónicos. La última de todas ellas en 2012, la multinacional Umbono Capital.
El informe publicado en 2012, "Mineralogía de la pegmatita granítica de elementos raros en el Monte Galiñeiro Sur", en la revista especializada en mineralogía "Acopios", desvela el auténtico valor del lugar con elementos únicos en todo el territorio nacional como la rittmannita, de la que en toda la península tan solo se encuentra otro yacimiento en Viseu, Portugal, además de hureaulita, cacoxenita, beraunita, strengita, rockbridgeita, fosfofilita y jahnsita citados por primera vez en Galicia. Se trata de un grupo de minerales secundarios formados a raíz de fosfatos, alguno de ellos catalogados como piedras preciosas y apreciados en joyería. Pero también tierras raras tipo berilo o rocas de origen primario como la gahnita y esfalerita en pocas cantidades predominando los compuestos graníticos, cuarzo, feldespato potásico (ortoclasa) o moscovita, entre otros. Las prospecciones realizadas tardaron en concluirse más de una década en concreto entre el 2000 y el 2012 sirviéndose de elementos como microscopios para determinar la totalidad de los elementos hallados.
Existen varios accesos para llegar a la vieja mina emplazada en Vilas, uno de ellos, muy erosionado cuenta con tramos adoquinados que podrían haber funcionado para facilitar la llegada de los vehículos a las instalaciones. En la actualidad del complejo tan sólo se conserva un galpón en estado ruinoso, una tolva de pocas dimensiones y el punto de extracción que en la actualidad está inundada y que recuerda a la ubicada el Lapido, reconvertida en zona de recreo, y goza de unas vistas impactantes con la bahía de Baiona al fondo. Precisamente el gran atractivo del lugar motivó que la Entidade Menor de Morgadáns tenga en mente su puesta en valor y señalización debido a la gran cantidad de visitas que recibe, sin descartar acciones como las llevadas a cabo en el área de ocio creada en Prado en 2020.
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