El mercado del sexo revive y vuelve a las calles de Vigo
El fin del estado de alarma ha reactivado la prostitución con al menos 14 pisos clandestinos, contactos en redes y el regreso a la vía pública
En menos de un año han sido detenidas en Vigo ocho personas como presuntos responsables de la explotación sexual de mujeres, con cerca de una decena de víctimas. Las operaciones policiales no son casuales. La pandemia restringió al máximo los contactos con el estado de alarma, pero el levantamiento de las restricciones sanitarias ha reactivado el mercado hasta el punto de hacer regresar la prostitución a la calle, algo que parecía extinguido.
El coordinador provincial de la ONG Accem en Vigo, Daniel Bóveda, asegura que “la crisis ha llevado de vuelta a la prostitución, también en la calle, incluso a mujeres que habían conseguido normalizar su vida antes de la pandemia al quedarse de nuevo sin empleo”. Esta asociación, que trabaja con personas vulnerables y ofrece atención a estas mujeres, asegura que “se ha incrementado el número que solicita ayuda de nuestros programas, y muchas de ellas son locales, de la propia ciudad o de Galicia”. Afirma, que “este aumento de solicitantes no tiene por qué significar que haya más personas en la prostitución sino que después de años de trabajo comienzan a acercarse a nosotros”.
También desde Faraxa, asociación para la abolición de la prostitución, detectan que tras el fin del toque de queda vuelve a haber prostitución en la calle. El número no es tan elevado como hace años, pero se vuelven a ver por el entorno de Beiramar con Bouzas y en A Ferrería. Se trata principalmente, explican desde ambos colectivos, de mujeres africanas y de Rumanía. Todavía hay mercado para este tipo de servicios a pie de calle, donde la evolución de la pandemia ha rebajado al mínimo los temores de contagio, que inicialmente sí influyeron.
“Por desgracia, la mal llamada normalidad ha vuelto en contra de estas mujeres”, afirma Bóveda.
La presión policial contra las redes de explotación en clubes llevó a la prostitución a establecerse en pisos, hasta 14 han sido localizados en la ciudad. Ahora, estos inmuebles también han cambiado, son pisos de citas clandestinos que tratan de eludir la intervención de las fuerzas de Seguridad sin apenas visibilidad en el vecindario, huyendo de los métodos habituales para promocionarse y optando por solaparse en internet. La oferta demandado sexo se ha disparado en pospandemia y el servicio se mueve por la red, camuflado muchas veces en webs de contactos donde se conciertan citas supuestamente de forma consentida, aunque detrás podrían esconderse redes de proxenetas.
Las mujeres lo han tenido muy complicado durante la pandemia, teniendo que hacer frente al pago de cuotas de alquileres sin trabajo y sin ningún tipo de ayuda económica. “Algunas se trasladaban a otros países y volvían, pero todo se complicó”, asegura el responsable de Accem.
De las detenciones llevadas a cabo en este último año, se han podido descubrir hasta cinco inmuebles repartidos por distintos puntos de Vigo, desde Travesía a Valadares o la avenida del Aeropuerto, donde las mujeres eran obligadas a dar servicio a clientes en algunos casos bajo amenazas y sin obtener la retribución correspondiente.
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