Un mercadillo para dar vida de barrio a O Calvario

Su calle peatonal se llenó de visitantes para disfrutar de los más de 30 puestos reunidos por la iniciativa “Folla de Lata”

Un mercadillo para dar vida de barrio a O Calvario

Acercarse hasta el Mercado, visitar el comercio local y dejarse seducir por los puestos de artesanía, arte, antigüedades, ropa vintage y de segunda mano aprovechando la soleada mañana que dejó los últimos coletazos del veranillo de San Miguel. Este fue el plan para cientos de personas que ayer, sábado, llenaron la calle peatonal de O Calvario. “Esto es volver a hacer vida de barrio. Salir para ver estos puestos que le dan vida a la calle”, comentaban Eva y Caren, dos amigas de la zona, manifestando el sentir de muchos vecinos.

“Folla de Lata” es un mercado de las pulgas que celebró ayer su primera edición, bajo la dirección de Bego Arana, y que se muestra heredero del espíritu del ‘flea market’ de otras iniciativas desaparecidas hace años, como O Feirón de Bouzas, en el que también estaba esta organizadora de ferias y actividades socioculturales.

“Tenía ganas de recuperar este formato de mercado creativo, al que ahora quiero empezar a implementar de nuevo la parte de la segunda mano y antigüedades porque creo que es algo que hace tiempo que no ocurre en Vigo y a la gente le gusta mucho salir a rebuscar, a encontrar tesoros, a hablar con la gente y que le explique de dónde han salido las piezas”, explicó Arana.

“Folla de Lata” sirvió de encuentro intergeneracional.
“Folla de Lata” sirvió de encuentro intergeneracional. | J.V. Landín

La iniciativa cuenta con la colaboración de la Asociación de Veciños do Calvario. “La respuesta está siendo muy buena y por eso estudiaremos darle periodicidad. Todo lo que sea dinamizar la vida comercial y social del barrio cuenta con nuestro apoyo”, indicaba ayer Raúl Fontán, directivo de esta entidad.

“Folla de Lata” reunió un total de 34 puestos, con proyectos de joyería de autor, ilustración, diseño de moda, vinilos, coleccionismo… “También animamos a los particulares a que bajen cosas del trastero a la calle. Está genial, porque lo que quiero es incentivar que la gente del propio barrio cree barrio”, añadía Bego Arana, quien también participó como DJ pinchando música en la calle Cruz Blanca, donde se concentran varios locales de hostelería.

El mercadillo se desarrolló hasta las 19 horas e incluyó el espectáculo para público infantil “A Ciencia Mola”, de Compañía Bala Perdida, y una sesión de tardeo con Anahí.

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