El mejor F1 en miniatura de Galicia está en el área de Vigo
Seis jóvenes autodidactas de entre 14 y 16 años recaudan fondos para competir en el mundial de STEM Racing en Singapur
El sueño de seis jóvenes de Nigrán y Baiona que han formado su propia escudería de F1 en miniatura para la competición STEM Racing pende de 40.000 euros. Esa es la cantidad que Pablo Herranz, Aarón Leyenda, Álvaro Ron, Gael Rodríguez, Manuel Sanromán y Valeria de la Iglesia deben reunir, tras ser subcampeones regionales y cuartos en la final nacional, para acudir a Singapur a batirse con los mejores jóvenes ingenieros del mundo –entre los que, por supuesto, ya están– en este certamen que busca que futuros ingenieros de alta competición de deportes de motor puedan dar sus primeros pasos en este mundillo.
Su escudería lleva el nombre de Marrucho's Racing Team y, a diferencia de la mayoría de competidores, entraron en STEM Racing sin el apoyo de un colegio, ya que ellos van a diferentes centros educativos de Baiona, Nigrán y Vigo, por lo que desde el principio han sido autodidactas y sus tutoras durante todo el proceso han sido María y Nuria, madre y tía de Pablo.
Hace ya dos años que comenzaron esta travesía –STEM Racing lleva apenas tres implantada en España– y ya han conseguido entrar en la fase mundial de la primera categoría (Professional Class), donde compiten por lo general contra chicos y chicas mayores que ellos –tienen entre 14 y 16 años–.
El funcionamiento de este Formula 1 en miniatura es sencillo: en la parte trasera tiene un sistema de propulsión de aire comprimido que se dispara con un dispositivo especial. Las carreras consisten en una gran línea recta con dos carriles y un semáforo que se va apagando como en la F1 real: el que tenga mejor tiempo de reacción a la hora de lanzar el coche partirá con ventaja, pero será la aerodinámica de cada mini-monoplaza, gestionando la resistencia al aire y, por lo tanto, la velocidad; la que decidirá quién gana. Así, decenas de horas en los programas de diseño y simulación son necesarias para ganar en esta parte de la competición.
Pero no es la única, ya que cada equipo debe presentar planes de empresa, dossieres técnicos sobre todas las pruebas realizadas, hacer una presentación oral y cuidar su imagen de marca en su propio stand profesional. Además, cada mini-monoplaza pasa una exhaustiva revisión técnica para comprobar que cumple con el reglamento establecido por la competición.
Pequeños grandes ingenieros
Una vez hecho el trabajo de competir contra los mejores de España y clasificarse para la fase mundial, Marrucho's se enfrenta al reto de recaudar fondos para esta nueva odisea. “Estamos hablando con muchas empresas buscando patrocinadores y hemos comprobado que lo mejor es tocar puertas, ya que por correo no nos hacen mucho caso”, indica Pablo Herranz, ‘team leader’ del equipo, quien añade que “una vez conseguimos que nos atiendan, todo va bien, pero lo difícil es que nos escuchen”.
Necesitan 40.000 euros para su viaje y estancia en Singapur, que coincidirá con el Gran Premio de Formula 1 en el país asiático. “Estamos dedicándole unas seis horas al día a esto, más o menos”, expresa el joven. “Cuando íbamos a clase nos lo tomábamos como una extraescolar, trabajando unas dos horas al día aproximadamente”.
A pesar de que están poniendo toda la carne en el asador buscando patrocinios, montando un crowdfunding en GoFundMe, vendiendo lotería y haciendo merchandising, también buscan tiempo para seguir mejorando el coche todo lo que puedan antes de la cita singapureña. Un coche cuyas piezas han salido de la máquina de impresión en 3D de Aarón, uno de los miembros del equipo.
Dentro de su espíritu autodidacta, reconocen que usan IA para ayudarles a programar algunas cosas, pero siempre verificando todos los procesos una vez los llevan a cabo. Son pequeños grandes ingenieros en busca de cumplir su sueño.
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