Mediante Noceda, el Salgari gallego, que vivió varias vidas en una
Soldado en áfrica, cazador de tigres o actor, Mediante escribió por primera vez novelas con una mujer detective en los años 40
Con una vida de película, Federico Mediante Noceda (Abres, 1888-Madrid, 1951) es un personaje injustamente olvidado por la historia. Considerado en su tiempo como el Salgari gallego llegó a publicar 200 novelas de aventuras en formato bolsillo. Su peculiaridad es haber sido el primer autor que le dio el protagonismo a una mujer detective en la España de los años 40. Su nieta, Ana Rosa Martínez Loredo, presenta hoy, a las 19 horas, en la biblioteca Juan Compañel, la reedición “La señorita detective”, respetando el formato y la estética original de su primera edición en 1943.
“No conocí en vida a mi abuelo, llegué a él por la documentación que guardó mi abuela. Era republicano y antes del 36 escribió un artículo en ‘Ribera del Eo’ pidiendo el voto femenino, escribió a favor de las mujeres y las animó a no dejarse amilanar por los hombres. Supongo que de ese contexto surgió la idea de darle el protagonismo de su novela a una mujer, la Universidad Complutense confirmó que fue el primero en hacerlo”, apuntó Martínez Loredo.
Diana Fletcher era una mujer muy inteligente, astuta. La pone al frente de sus investigaciones, en un género de aventuras que hasta entonces resolvía todo con puñetazos y tiros. “Mi abuelo dejó entrever el machismo de la sociedad, porque ella es muy atractiva y lo primero que se impone es su físico. Tiene que hacerse valer, demostrando su astucia y convenciendo a su jefe que el Servicio Secreto de seguir sus consejos”.
Ya en su momento, Federico Mediante Noceda logró triunfar inspirando sus libros en su propia vida. “Aunque nació en el lado asturiano del Eo siempre se consideró gallego, tuvo una juventud muy bonita e intensa”. Así, Martínez Loredo cuenta que viajó él solo por primera vez a Argentina en 1908 con 14 años. “No logré encontrar el registro de su entrada en el país, por lo que deduzco que lo hizo de polizón”. Trabajaba de mozo en el puerto cuando se enteró de la guerra en África. Se coló en un barco a España y se alistó en el batallón de Oviedo. A los 19 años aparece publicando en el “Telegrama del Rif”, de Melilla. Es capturado y pasa un tiempo prisionero. Regresa a Oviedo a recuperarse y pronto vuelve a irse a América. Se apunta a una compañía de teatro y recorre Argentina, Bolivia y Paraguay. Se separan en plena gira y de regreso a Buenos Aires, encuentra un rancho gestionado por un gallego. Allí se queda como peón de campo y guiando ganado. En esa época fue cazador de tigres en la selva, contactó con las tribus indígenas y funda un periódico “Última hora”. Todas estas vivencias las incorpora la primera novela que escribe, en 1937 y que se publicó en 1939, “A Orillas del Pilcomayo”. Regresa a Argentina y se establece en Mercedes, una ciudad del área metropolitana de Buenos Aires. Conoce a la que sería su mujer, Merceditas, en un grupo de teatro y en 1925 retornan juntos a España.
“Cuando se casó con mi abuela aseguró que ya se le había acabó la sed de aventuras, pero en 20 años ya había vivido muchas vidas”, comenta su nieta. Explica que pese a su gran producción, su actividad como autor fue más corta de lo que se esperaba. El boom de las novelas de aventuras fue en los 40 y él murió en 1951, a los 63 años.
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