El mayor tesoro que oculta la Ría
Nuevas indicios cuestionan el lugar que se creía del hundimiento del galeón “Santo Cristo de Maracaibo”, capturado por los ingleses tras la Batalla de Rande, de la que se cumple este mes ya 324 años
23 de octubre de 1702, la famosa Batalla de Rande. Un choque encarnizado que finalizó con numerosas bajas, la Flota de Indias perdida y un naufragio legendario. Los vencedores de la contienda, la coalición anglo-holandesa, cargaron todo el oro y riquezas que encontraron -que era una pequeña parte de lo que ya se había desembarcado en Redondela- en un galeón capturado, el “Santo Cristo de Maracaibo”. Pero los ingleses no pudieron disfrutar del tesoro: el buque embarrancó cerca de Cíes y se hundió con su tesoro. Desde entonces, varias expediciones afirmaron haber encontrado el pecio, a unos 50 metros de profundidad, pero ninguna lo ha podido confirmar. La teoría decía que se fue a pique tras pasar las islas, pero no todos están de acuerdo. Javier Luaces, arqueólogo submarino y uno de los pocos que pudo bajar en Rande y “tocar” los restos de los galeones, considera probable la teoría de que el “Santo Cristo de Maracaibo” encalló en los bajos de Borneira (Cangas). Y que para poder salir de allí, los ingleses tiraron por la borda varios cañones. Después siguieron hacia Cíes pero el barco (que iba a remolque) se hundió antes de llegar a las islas. “Yo hablé con un buscador de tesoros que contactó conmigo y me enseñó imágenes de sus trabajos en otros países (de tumbas romanas sin excavar) impresionantes. Es un grupo que trabaja en varios países y utiliza la misma tecnología que se usó para localizar famoso “Atocha”. Me dijo que la usaron en la Ría de Vigo y, por triangulación, localizaron un punto. Llevaron un dron y vieron cañones enterrados en fango a unos 50 metros entre las Cíes y Vigo”, explica. Es decir, en los bajos de Borneira. “Tendría toda la lógica que tiren los cañones para aligerar carga e intentar llegar a Cíes donde estaría la flota inglesa”, indica Luaces.
Por su parte, David Fernández Abella, de Argos Arqueoloxía, muestra las imágenes de los cañones localizados por ellos en una campaña, un total de 21, a unos 10 metros de profundidad, en el punto señalado como posible. Abella, no obstante, considera que son armas de la segunda mitad del XVIII. “Tenemos la documentación de una fragata francesa hundida en esa zona, pero cualquier investigación no está completa hasta tener todas las opciones, solo fue superficial”. Pese a ello, no descarta la posibilidad del “Maracaibo”. “Los cañones y el pecio se quedaron allí, a unos 10 metros de profundidad y son visitados por clubes de buceo; es una posición conocida, catalogada y protegida. Pero habría que hacer más estudios”, zanja. Sobre su antigüedad, que es clave para vincularlos con el “Maracaibo”, señala que el problema de los cañones es que podrían ser de una época anterior, porque al caer al mar se deforman. “Solo se hizo una campaña y nada más, habría que hacer más trabajo, porque es el yacimiento arqueológico submarino con más cañones, se hizo en 2010, una época de mucho impulso del patrimonio submarino por el asunto del Odissey, entonces trabajamos con los restos de la Batalla de Rande, pero no hubo continuidad, una pena”, lamenta.
Javier Luaces añade por su lado que no se sabrá la verdad hasta que se haga un trabajo en la zona con barridos laterales, para realizar una perfecta fotografía del fondo y si hay metales. “Creo que si se hiciera un trabajo serio se podría descartar o no la hipótesis de que el pecio del ”Maracaibo" esté fuera de Cíes", y destaca que él mismo buceó en esos bajos “y allí no hay nada de esa época”. "Entiendo que si un barco va a remolque y encalla en esos bajos, lo normal es que lo lleven a una playa de Cíes y descarguen en otros barcos, donde estaba la flota inglesa. Si los barcos pasaban por la zona norte y encallan en la Borneira, sueltan lastre para llegar a Cíes. Es una hipótesis lógica", explica. Claro que se teme que si el galeón está hundido en el medio de la Ría podría iniciarse una carrera entre cazatesoros.
Un millón de libras a bordo
Según los expertos, las bodegas del “Maracaibo” guardaban una carga valorada en un millón de libras, una auténtica fortuna todavía hoy. El barco fue apresado por el “Montmouth”, navío inglés de dos puentes y 66 cañones, mandado por el capitán John Baker. Junto a él, navegaban los tenientes Samuel Gilman, Gaspar Pynter y Henry Roch, el pastor Aylos Silas y 384 hombres. Baker logró romper la estacada de defensas en Rande, apresó el “Santo Cristo de Maracaibo” y lo arrastró rápidamente, sin que los españoles pudieran hundirlo. Con la nave en su poder, el capitán inglés hizo un inventario oficial, selló las puertas de los depósitos y, el 5 de noviembre, partió hacia Gran Bretaña, pero perdió su tesoro al sur de las Cíes. Según narraba entonces John Baker, que, por esta causa, sufrió consejo de guerra, "saliendo del puerto de Vigo, el galeón chocó contra una roca y se despanzurró de tal forma que el agua penetró hasta el puente inferior". ¿Qué ocurrió? Para unos, el Maracaibo chocó contra el arrecife de los Castros, pero, ahí, hay más de treinta y cinco metros de profundidad. Para otros, el galeón, de cinco metros y medio de calado, naufragó cuando descendía la marea.
Los arrecifes al sur de Cíes están bien señalizados y tienen las siguientes profundidades: Castros, 9,50 m.; Gabotos, 6,30 m.; Forcados, a superficie; Cruz de Almena, 14,60 m.; Barrosa, 14,30 m.; Peixe de Pedra Morta, a superficie: Carrumeiros, 5 m. Según la travesía del “Montmouth”, sólo el último pudo tocar el galeón, que no se hundió inmediatamente (se salvó la tripulación y se sacaron mercaderías) y debió derivar a causa de la marea.
Del “Maracaibo” se sacaron muchas cosas: cajas de cochinilla y tabaco, piezas de sederías, fuentes con bandejas, platos, cucharas grandes y pequeñas, tenedores, candelabros, una torta de plata de siete libras de peso, sacos de dólares, objetos de plata, vestidos de niño, chalecos de hombre, abanicos, fardos de indigo… Pero todo estaba en la parte alta del galeón: la mayor parte de las riquezas se encuentran en el fondo del mar.
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