Mascotas bendecidas por San Antón
La parroquia de La Soledad celebró la bendición de las mascotas
“No dejéis de aprender de vuestros animales de compañía, de su fidelidad, de su cariño, de querer, pero también de dejarse querer”, afirmó ayer monseñor Alberto Cuevas, párroco de La Soledad, que una edición más por San Antón, celebró el atrio de la iglesia la bendición de las mascotas. “Esta no es la misa de los animales, ellos no tiene que ir a los oficios, es la bendición, que se celebrará cada año por estas fechas, con lluvia, viento o un sol como hoy, no hace falta que me llaméis desde las seis de la mañana para preguntarlo”, apuntó Cuevas, dejando constancia de la cada vez más numerosa afluencia de fieles con sus compañeros.
En esta ocasión, las especies se limitaron a perros y gatos, muchos de ellos reincidentes. El párroco hizo una pequeña lectura, previa a la bendición, explicando la importancia que tienen los animales en la Creación. “Debéis tratarlos bien, como hizo San Francisco Javier y San Antonio. Los animales fueron salvados en el arca después del diluvio, el cordero pascual nos recuerda el sacrificio por la libertad, un gran pez refugió a Jonás, los cuervos alimentaron al profeta Elías y un buen y mula acompañaron al nacimiento de nuestro Señor”.
Entre maullidos desesperados y ladridos impacientes, llegó el momento de la bendición, esparciendo el agua santa entre peludos y dueños.
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