El 'calvario' Vigo-Ourense por carretera se prolonga en torno a cuatro meses
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El complicado arreglo del túnel de A Cañiza durará hasta cerca del verano. Miles de conductores, condenados al desvío por Fontefría y la N-120 plagada de baches y socavones, que provocan accidentes, pinchazos y graves daños a los coches a diario, por lo que se ha procedido a una reparación de urgencia.
Los peores temores se han hecho realidad: el incendio hace diez días de un camión en el interior del túnel de la autovía Rías Baixas A-52 dejó inutilizado el tubo en sentido Vigo-Ourense y la reparación será muy larga, incluso más de lo que se esperaba, según señalaron fuentes de la Subdelegación del Gobierno. Ni siquiera se puede dar un plazo para la reapertura, pero con toda probabilidad harán falta al menos tres meses para poner en orden el paso inferior, quizá más, hasta cerca del verano. Entre otros motivos, se apuntan que los técnicos del Ministerio de Transportes que examinaron el interior han constatado que se encuentra muy dañado por efecto del fuego, que consumió no sólo las paredes sino material sensible de control y seguridad . Dicho material no tiene fácil repuesto y en algunos casos exige traerlo desde el extranjero. Lo que en el actual mundo covid supone un esfuerzo extra de tiempo, pese a que hay un compromiso del Ministerio para agilizar al máximo los trámites y los trabajos ante la gravedad de lo ocurrido y sus repercusiones. En estas condiciones, la única seguridad es que la autovía Rías Baixas estará cortada durante varios meses, probablemente tres o quizá incluso cuatro, hasta junio.
Lo que también está garantizado es que durante todo ese tiempo, alrededor de 100 días, miles de conductores se verán obligados a pasar por la tortura de circular por la antigua carretera Nacional 120 que llega hasta el Alto de Fontefría y A Cañiza. Desde hace 20 años, tras la construcción de la autovía Rías Baixas, apenas ha sido remozada al utilizarse para recorridos internos de baja intensidad. A día de hoy es un auténtico peligro por los agujeros de gran tamaño que pueblan el asfalto y que ha provocado incidentes a un ritmo de hasta diez al día por pinchazos y averías. Además, supone añadir entre 20 y 30 minutos al viaje, al recorrer 12 kilómetros por un recorrido sinuoso y donde apenas hay zonas de adelantamiento.
Con respecto a los baches en la N-120, según reconocía el alcalde de A Cañiza, Luis Piña, “aunque no hay muchos, son profundos y provocan accidentes y daños”. Piña explicaba ayer que se había puesto en contacto con la titular de la Subdelegación del Gobierno, Maica Larriba, a quien transmitió las quejas que recibe por el estado de la calzada y el tráfico en el municipio.
Vecinos aseguraban en cambio que además de los grandes que "se tragan" coches hay un centenar más, con la particularidad de que con la lluvia se llenan de agua y los conductores no ven su profundidad, convirtiéndose en auténticas trampas. “Todos los días revientan las ruedas entre 20 y 30 coches”, aseguraba a este diario otro vecino de A Cañiza. Anota que debido a la mala situación en que se encuentra la calzada "por la mañana, aún los esquivas, de noche es peor". Según sus cuentas, el primer día que se empezó a desviar el tráfico a las 7 de la mañana hubo coches seguidos con las ruedas rotas. Hoy (por ayer) están tapando los agujeros, pero eso es pan para hoy y hambre para mañana”, zanjó.
Vía libre a una reparación de urgencia y a otra señalización
El municipio de A Cañiza es el principal afectado por el desvío del tráfico entre Vigo y Ourense, con miles de vehículos atravesando el centro de la villa a diario, como en el pasado siglo: hasta 15.000 en verano, aunque ahora se reducen de forma drástica por las restricciones sanitarias. Pero todavía son cientos de camiones. El alcalde cañicense reclamó a la Subdelegación del Gobierno una nueva señalización para reducir el impacto y una reparación de urgencia de la carretera con una partida de emergencia para "parcheo" y asfaltado, ya en marcha. Con todo, lo que más le preocupa es el cruce en el desvío hacia la A-52. "Los vecinos se quejan de que tiemblan todo los edificios. Con unos poqueños arreglos y señalización sería más fácil conectar sin atravesar toda A Cañiza", explicaba Luis Peña. Además, se acumulan las quejas de los usuarios de la A-52 que se ven obligados a desviarse por la N-120 en Covelo. Lo que parece descartado es dejar el túnel en doble sentido por cuestiones de seguridad.
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