Marta Jiménez: “Supe en la ambulancia que iba a contar esta historia, fue mi terapia"
Marta Jiménez es escritora. En noviembre de 2020, poco antes de publicar su primera novela, su pareja y ella padecieron una intoxicación por monóxido de carbono en su propia casa
Marta Jiménez (Madrid,1990) es licenciada en Filología Hispánica. En noviembre de 2020, poco antes de publicar su primera novela, su pareja y ella padecieron una intoxicación por monóxido de carbono en su propia casa. Seis años después, dio el paso de contar su vivencia de aquel fatídico día donde estuvo muy cerca de la muerte y lo que vino a continuación.
“Oxígeno” es indudablemente tu libro más personal.
El libro es parte de algo que me ocurrió. Estuve a punto de morir por una intoxicación por monóxido de carbono. A partir de esa anécdota personal, voy sacando diferentes temas que en realidad, para mí son los que confeccionan la novela. La infancia, la relación con la vida, la salud mental, la vivienda, los amigos, la pareja… No solo me quedo en el incidente, voy sacando un poco de todo en el libro.
En el libro, habla sin tapujos sobre la muerte. ¿Cómo lo hace y si ha sido duro recordar ese momento para plasmarlo en el papel?
Lo he intentado hacer de la manera más sencilla y menos adornada posible. Me interesa, como lectora, los libros que cuentan algo complicado de la forma más clara. Creo que vivimos en un mundo de espaldas a la muerte, desde que nuestra sociedad no es religiosa, y además vivimos obsesionados con la juventud. Por eso, yo he intentado poner esas preguntas que a mí me surgieron sobre la muerte. Hay mucha gente que puede hablar de ello, no soy la única, pero estuve muy cerquita de ella y recuerdo perfectamente lo que era estar ahí tumbada pensando que me moría.
También habla de la vivienda, uno de los principales problemas de la sociedad.
La denuncia de la vivienda, en este caso, se hacía sola. Esa intoxicación no fue un accidente, fue una negligencia de una casera que no se responsabilizaba de un piso de alquiler en Madrid. Con un alquiler alto. La historia parecía hecha a propósito para simbolizar el problema de la precariedad y de la vivienda. También tenía muchas expectativas volcadas en esa casa, quería hacer un hogar de ella. Y todo eso se vio truncado por lo que ocurrió.
¿Era ya escritora cuando sucedió la tragedia o este incidente ayudó a serlo?
No, para nada. No había publicado nada, pero tenía firmado el contrato de mi primera novela en ese momento. Quiero pensar en que se habría publicado, aunque fuera póstumamente. No tuvo mucho que ver el incidente con mi vocación. Supe desde la ambulancia que iba a contar esta historia. Luego, fue ganando peso en mi cabeza, cuerpo, hasta que me rendí a esa idea. Era lo que llevaba pensando todo ese tiempo, así que tenía que escribirlo.
¿Fue algo terapéutico?
Fue una terapia verdadera. Creo que terapia no es solo lo que hacemos en las sesiones, sino también lo que pasa entre medias. Y, en este caso, era el libro. Tiene una lectura más existencialista sobre el sentido de la vida. O sobre el sinsentido. Escribí desde la crítica social, desde la denuncia de la precariedad y desde la falta de responsabilidad de la casera, pero también desde una vuelta a los recuerdos de la infancia.
Los críticos literarios ya sitúan a “Oxígeno” al mismo nivel que “No todo el mundo”, otra obra suya muy reconocida. ¿Le ayuda los buenos comentarios a seguir escribiendo?
Estoy muy agradecida que me pongan bien los críticos de España, pero la verdad es que intento separar mucho la crítica de la escritura. Cuando escribo, no estoy pensando en qué dirán los expertos literarios. Son mundos distintos, y me va bien separar el uno del otro. La escritura se hace de un modo introspectivo, es un trabajo más para adentro.
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