El marisqueo camina hacia su desaparición en la Ría

El número total de personas inscritas en las distintas cofradías se ha reducido en un 75 por ciento en los últimos veinte años por una acumulación de motivos

Mariscadores de Vigo en el banco de A Guía
Mariscadores de Vigo en el banco de A Guía

El marisqueo a pie atraviesa probablemente su momento más crítico en la Ría de Vigo, donde la totalidad de cofradías ha visto caer en picado el número de personas inscritas en este trabajo, tan singular, de sembrar el mar. Los datos son rotundos y los maneja la Consellería de Mar: en poco más de 20 años, desde 2004 hasta la actualidad, el descenso de mariscadores ha sido espectacular, un 75 por ciento menos en la modalidad a pie, que previsiblemente avanza hacia su desaparición. En el marisqueo a flote el descenso es de un 28 por ciento.

Hace unos días, la presidenta de la Cofradía de Redondela, Nisi Otero, encendía la alarma al asegurar que “vivir del marisqueo a pie es prácticamente imposible” en las actuales circunstancias. En su caso, no solo por la caída en picado de mujeres registradas y de “vocaciones" por continuar el oficio, sino también porque la falta de producción obligó a suspender la extracción desde comienzos de año, con las riadas que envenenaron con agua dulce los bancos de almeja, y dejó a la cofradía dependiendo de los ingresos generados por la pesca del choco.

La Cofradía de Redondela es, con la de Moaña, la más afectada por el descenso de mariscadoras en toda la Ría. En concreto, según los datos de la Xunta, en 2004 había 278 personas dadas de alta, todas mujeres, y ahora son solo 58. Y bajando. La situación ha llevado al sector a considerar prácticamente inviable vivir de esta actividad y ha propuesto un plan de regeneración impulsado por la Xunta para tratar de recuperar los bancos marisqueros.

En cifras redondas, el marisqueo a pie, muy duro por cuanto exige trabajar en el agua, pasó en la Ría de Vigo de un total de 916 personas anotadas en 2004, el registro más antiguo de la Consellería de Mar de total garantía, a tan solo 224 en la actualidad. En el marisqueo a flote, que se realiza con embarcaciones de pequeño tamaño, la caída ha sido importante, pero menos dramática: en 2004 trabajaban en las distintas cofradías de la Ría 382 personas, que han descendido a 295 en la actualidad, lo que supone un retroceso de 28 por ciento. Es decir, esta actividad sigue perdiendo brazos, pero todavía se mantiene. En el conjunto de la costa del área de Vigo hay 224 mariscadoras, frente a las 466 de la zona de Pontevedra o las 1.439 de Arousa, la zona con más actividad de Galicia. En toda la comunidad son más de 3.300 y alrededor del 85% mujeres.

Por cofradías, en la modalidad a pie, Arcade cuenta hoy con 53 (antes, 68), Redondela, 58; Vigo, solo seis, Baiona se acerca al cero (tres, frente a 55 en 2004) y Moaña, 51, mientras que en el pasado eran 300, otro descenso espectacular. En la modalidad a flote, Vigo tiene 9 (eran 15 hace 20 años) y Moaña 66 (146 antes). Cangas y Baiona subieron: pasaron de 30 a 46 y de 25 a 31, respectivamente.

El deterioro de los bancos marisqueros afecta y mucho, con la disminución de la salinidad del agua y la proliferación de especies depredadoras de las almejas. Una de las medidas urgentes tomadas ha sido el convenio firmado por la Consellería do Mar y la Cofradía de Redondela para desarrollar un plan integral de regeneración de los bancos marisqueros. Mientras duren estos trabajos, las mariscadoras percibirán una ayuda mensual de 700 euros.

“Las hijas de las mariscadoras ya no quieren venir a trabajar”

El marisqueo a pie en Vigo es cosa exclusiva de hombres, un caso único en Galicia, pero también se enfrenta a una caída, si bien atenuada por encontrarse ya en mínimos. En esta campaña, son seis los mariscadores que desempeñan esta labor, principalmente en el banco de la zona de A Guía, con almeja de calidad. En 2004 eran el triple. El patrón de la Cofradía de Vigo y él mismo mariscador a pie, Iago Soto, explica que la cuestión tiene sencilla explicación: “El marisqueo depende del recurso, si no hay recurso no se pueden ampliar las plazas, en Vigo mantuvimos las seis”, señala. Reconoce que en la Ría se ha producido un descenso en picado, “también por la bajada del recurso y también un cambio de mentalidad en la profesión”. “Antes el marisqueo era un complemento, ingresos a mayores, y en los últimos años se intenta que sea una profesión estable que dé para subsistir, así que es lógico que haya una bajada”.

En Vigo, señala que “estamos bien”, al situarse el banco principal de cultivo y extracción en la zona media de la Ría, “así que no nos afectan tanto las lluvias torrenciales y la caídad de la salinidad, no como en el fondo de la Ría”. Soto señala que al ser pocos es una actividad sostenible, como mínimo mil euros al mes, donde además “somos todos hombres”.

“Se jubilaron las mujeres y sus hijas ya no se apuntan. Desde hace 15 años, sus hijas dejaron de venir, porque habían estudiado una carrera y tenían otras aspiraciones”, sostiene el patrón.

La Xunta cree que habrá una estabilización

La Consellería de Mar admite que la caída es muy importante, pero mantiene que hay un escenario que invita a cierto optimismo. “El análisis de la evolución de los permisos de marisqueo en la Ría de Vigo muestra una tendencia de ajuste estructural cuya etapa de mayor contracción ya fue superada, dando paso a un escenario de gestión mucho más contenido y progresivo”, señalan desde el departamento de la Xunta. Destacan en Mar que el marisqueo desde embarcación (a flote), la pérdida más acusada de la flota se concentró en los primeros años analizados a partir del 2004, mermando de 383 barcos la 343 en 2009; sin embargo, desde ese año, la flota logró estabilizarse de manera ordenada, registrando un descenso notablemente más pausado y protegido hasta situarse en 295 unidades activas en el presente ejercicio de 2026.

En lo tocante al marisqueo a pie, según las conclusiones de la Consellería de Mar, los datos oficiales confirman que el grueso del descenso de profesionales obedece a un proceso de reestructuración histórica “cuyo impacto principal se concentró en la década pasada, especialmente entre los años 2001 y 2009, período en el que los títulos cayeron de 916 la 484 activos y donde una parte sustancial de esa contracción coincidió con el gobierno bipartito”.

En sentido contrario, indica que en las últimas etapas de la serie, esta merma se moderó “y camina hacia una línea de estabilización gracias a la apuesta por un sector más profesionalizado, regulado y sostenible, donde el desarrollo de planes de choque y el respaldo económico de la Xunta blindan la viabilidad de quien ejerce una actividad estratégica para nuestra comunidad”.

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