María Monsonís y Teo Cardalda, de Cómplices: “Nos vamos a tomar un descanso importante muy lejos, ya tenemos los billetes; lo merecemos”
Él, un chico de Bouzas, ya había pasado por otros proyectos como Golpes Bajos con Germán Coppini. Ella, su pareja, con la que comparte vida desde hace 40 años y tiene cinco hijos en común
Teo Cardalda y María Monsonís o María y Teo forman parte del panorama musical español con Cómplices desde 1987 y con 16 discos en el mercado, el último “Terra” (2024). Él, un chico de Bouzas, ya había pasado por otros proyectos como Golpes Bajos con Germán Coppini. Ella, su pareja, con la que comparte vida desde hace 40 años y tiene cinco hijos en común. Ambos armonizan su carrera profesional con convivencia familiar. En medio de un verano de bolos contantes, compartieron una conversación en Atlántico TV.
Por lo que comparten en redes, están siendo unos meses muy intensos.
MM.-Pues sí, la verdad ha sido fuerte, sí. Llevamos así muchísimos años, unos más que otros, pero este se hace duro de repente por el calor y tantos viajes. No a todos los sitios se puede llegar en avión, hay que coger mucho coche. Hay experiencias de todo tipo, hasta el terremoto de Granada que vivimos en pleno concierto.
Suena duro.
MM.-Bueno, cuando nos subimos al escenario, se olvida todo,
Vuelve la música de los 90 y de los 80. ¿Por qué creen que surge este interés?
TC.-Creo que nunca se fue realmente. Sí que hubo un cambio en la sociedad tras la pandemia, hay necesidad de disfrutar, de pasarlo bien. Se venden entradas un año antes, hay 200 festivales. Creo que forma parte del miedo de la humanidad a morir al día siguiente o que pueda pasar cualquier cosa. Para nosotros está muy bien, hay muchísima demanda. Trabajamos a lo mejor más de lo que querríamos, porque sí que ya llevamos un ritmo más tranquilo, pero yo creo que el directo es emocionante, fundamental. Disfrutamos muchísimo el contacto con la gente, que está muy necesitada de conciertos y de bailar y cantar.
¿Se comenta que este verano puede ser la despedida de Cómplices de los escenarios. ¿Qué hay de cierto?
TC.-Nos gustaría tomarnos un descanso.
MM.-Ya tenemos billete y todo. Nos vamos a tomar un descanso importante. Además, nos vamos lejos, lejos, muy lejos. Creo que es necesario a nivel personal, a nivel creativo, a nivel de que no nos dé un ataque de histeria, sobre todo a mí. Creo que nos lo merecemos, sinceramente. No soy de las que dicen, “me merezco esto”, pero sí que nos merecemos un descanso.
¿Será un punto y aparte o un punto final?
TC.-No sabemos, vamos a esperar.
MM.-Vamos a ver cómo se desarrolla.
Puntos suspensivos entonces.
MM.-Yo no quiero volver al escenario en tacataca.
Mientras llega ese momento, están en el cartel de festivales como “Son e Mar”, donde desde Vigo se homenajea a la Movida. ¿Qué significa tocar en casa?
TC.-Es un homenaje a la ciudad y a una época irrepetible. Me gusta más el Vigo de antes que el de ahora. Pero este es un homenaje a un tiempo en el que pasaron muchísimas cosas, a una ciudad muy especial, romántica, jodida también. Es meternos dentro de las tripas de nuestra adolescencia. Es un momento fundamental del ser humano, cuando recibimos muchísimas cosas.
Hay canciones de cómplices que ya se convirtieron en un himno. ¿Por qué cree que perduran durante los años?
MM.-Algunas ya son himnos porque musicalmente son poderosas. No es una frivolidad musical, son temas trabajados, creo que bien hechos y a la gente le han llegado con una temática muy humana, que se puede identificar cualquiera. Siempre hemos sido fieles a nuestros gustos, a nuestra idea de la música y eso también es algo que bueno, que la gente respeta y aprecia. Nunca se sabe por qué el arte cuaja . Puede ser porque se juntan las estrellas y nosotros tenemos varias dentro de nuestro repertorio. La conocidísima, como dice Teo, hija tonta, sería “Es por ti”, pero tenemos otras. Nos sentimos queridos, la gente canta los temas y tenemos unos conciertos realmente fantásticos.
Cómplices lleva activo casi 40 años, ¿qué extrañan de los comienzos?
TC.-El mundo ha cambiado, creo que las redes sociales lo han cambiado y las grandes multinacionales también. Todas las ciudades se parecen mucho entre ellas, hay una globalización tremenda. Echo de menos más intimidad. La gente es más inculta en España, solo hay que ver informe Pisa. No lee, no estudia, también lo que echo de menos. No se puede estar doce horas con un móvil delante de la cara, y sobre todo, no se puede utilizar tanto la IA para todo, para estudiar, para leer, para escribir. Extraño más de rudeza en la vida, una vida en la que no se está todo el día colgado en el móvil. Ahora se llega a casa y nos escriben mensajes con los que nos enteramos continuamente de todo. Extraño el hablar, tener conversaciones, momentos íntimos. Hay una especie de exceso de luz.
MM.-Yo echo de menos también a personas, a los músicos. ¿Dónde se han ido los músicos? Antes nos encontrábamos por la carretera, ahora yo no sé qué pasa, vamos todos en avión o no sé. Hace años quedábamos con mogollón de gente en tal sitio, yendo a Valencia, yendo a Sevilla, en las furgos. No he vuelto a encontrar a nadie, deben de comer los bocatas en la furgo, no lo entiendo. Echo de menos ese calor entre los músicos. Ahora es muy diferente. El público sigue siendo el mismo, un poco ya calmitos y mayorcitos. Me acuerdo una vez en un concierto que me asomé y digo, “¡Vaya! Está lleno de calvas”. Sigue siendo un público maravilloso, es verdad, hay gente joven que está fenomenal, pero realmente lo que cambió es la sociedad.
¿Qué piensan de la nueva generación de músicos vigueses?
TC.-Hay cosas fantásticas en Galicia, en toda Galicia, siempre las ha habido. En el audiovisual es uno de los almacenes más importantes de toda España.
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